Así lo expuso el presidente del bloque de diputados del PJ formoseño, Agustín Samaniego
Consideró que “en todas las sociedades democráticas del mundo ocurren conflictos. Incluso contingencias menores como el de jóvenes adolescentes son parte de la dinámica social. En consecuencia, nadie debe alarmarse por la existencia de disputas, por diferencias entre personas o grupos”.
Para el legislador, “el problema es como procesamos y aportamos soluciones a los mismos. Todos los actores comprometidos con la paz social, armonía entre intereses y concordia comunitaria tienen el imperativo ético de tender puentes de diálogo, acercar posturas y apaciguar ánimos. Cuando se es representante elegido por el pueblo ocupando con un escaño nacional o provincial, o se es un dirigente gremial y / o docente esa imposición moral se convierte en obligación político-institucional inexcusable”.
Insistió en enfatizar que “la conducta de algunos dirigentes opositores, de procurar estimular el conflicto, amplificar su repercusión y encima luego victimizarse con denuncias mediáticas inconsistentes genera interrogantes. Los alumnos se habrán preguntado ¿Qué hacen políticos aquí? ¿Qué saben de los detalles de la cuestión? ¿Quieren sacar ventajas politiqueras a costa nuestra? Toda la sociedad formoseña los interpela. ¿Cuáles fueron los verdaderos móviles de su repentina preocupación? ¿Pretendieron ser interlocutores para inducir un acuerdo entre verdades relativas para aliviar tensiones o su objetivo exclusivo era agitar bríos y exaltar fogosidades?”.
Considera Samaniego que “este sector de la oposición debe comprender el sitial institucional que posee en la democracia formoseña. Tiene en forma compartida, la misión de construir ciudadanía, de buscar en forma permanente e incansable la avenencia social. Debe saber que los jóvenes observan detenidamente a sus representantes políticos, a sus profesores; y que no serán buenos ejemplos si ven en ellos intransigencia, intolerancia e iracundia”
Finalizó subrayando que “Formosa goza inobjetablemente de plena libertad de reclamar y de expresarse cuando se interpreta que un derecho ha sido afectado. Uno de los límites para la ejecución de la misma es el miramiento hacia los prójimos en su integridad física y moral. El Estado, del cual forman parte los tres poderes republicanos, debe ser el garante del respeto y cumplimiento de los derechos y deberes de los ciudadanos”

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