Lo que fue una protesta de desocupados devino en una masiva manifestación acompañada por distintos sectores de la comunidad. El martes una multitudinaria asamblea decidió cortar la ruta y desde la tarde de esa jornada se bloqueó esa vía.
Luego representantes de la Cámara de comercio formalizaron su participación y por la tarde los comercios cerraron sus puertas en señal de adhesión, con lo que ya buena parte de las organizaciones sociales le dieron entidad a un reclamo que ya dejó de ser de un sector para transformarse en malestar de un pueblo, lo que lisa y llanamente se conoce como “Pueblada”.
Catriel no pensó ni vivió otra cosa que la manifestación ciudadana más genuina que se haya visto en los últimos años, congregando a los sectores más disímiles de la sociedad, dicen los comentarios periodísticos locales.
Las radios fueron la mejor señal. Durante toda la jornada los oyentes no permitieron hablar de otra cosa. Frases como “Aguante Catriel”, “por fin este pueblo se puso de pié”, “participemos todos”, “no dejemos que nos engañen más” y otras por el estilo se repetían en mensajes de texto (como casi nunca) con nombres y apellido y hasta llamadas al aire manifestando su adhesión en su gran mayoría.
La cola en los bancos, el encuentro casual en los comercios; cualquier lugar en el que se encontraran dos vecinos, tenía como tema excluyente lo que bautizaron como “el despelote”, con preguntas cruzadas que casi siempre eran ¿Y ahora…? ¿Cómo sigue esto? ¿Vendrá el gobernador?.
La manifestación continua con tres horas de corte total y media hora de paso, si se junta mucha gente dejan pasar algunos más
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