Para miles, un shopping al aire libre

El mercado de pulgas ubicado en el Parque Independencia congrega a una importante cantidad de bahienses cada fin de semana. -- Para la mayoría de los puesteros significó la vuelta al trabajo. Para los clientes, poder comprar más barato.
Muchos la conocen como el mercado de pulgas, La Saladita bahiense o por su verdadero nombre: Feria de la Ciudad. Sus puesteros la definen como el otro shopping, el que está al aire libre, donde no se aceptan tarjetas de crédito ni débito.

Para ellos fue la posibilidad de reinsertarse en un mercado laboral que supo dejarlos de lado, mientras que para quienes la recorren durante los fines de semana significa la oportunidad de encontrar casi cualquier cosa, a precios bajos.

Camperas de cuero, artículos de electrónica, zapatillas, perfumes, ropa nueva o usada, juguetes, repuestos para bicicletas, camisetas de fútbol y juguetes. Los rubros más variados, en poco más de 100 metros de extensión. Incluso, elementos de seguridad personal muy llamativos, como gas pimienta o picanas.

Las estimaciones sobre la cantidad de visitantes asombran. Tanto los puesteros más antiguos, como el director municipal de Espacios Públicos, Marcelo Caramelli, aseguran que cada fin de semana los 147 puestos con los que cuenta la feria son recorridos por unas 10.000 personas.

"Hay domingos en los que tenemos que cerrar las puertas del parque para que la gente no ingrese en sus autos porque no cabe un alfiler", dijo Caramelli.

En la actualidad, conseguir un puesto para instalarse en la feria es casi imposible. Sin embargo, para sus propietarios, el único requisito para permanecer es el pago de 14,50 pesos por el día, presentar las facturas de la mercadería en exposición y tener una asistencia mensual del 75%.

La actividad en el lugar empieza con las primeras horas del sábado. Mientras los puesteros titulares ingresan al predio con sus autos o camionetas para comenzar con el armado de los stands, unos 30 suplentes forman fila en una oficina municipal para saber si tendrán un espacio disponible.

"Cuando falta alguno de los titulares se lo damos al suplente, que muchas veces termina compartiendo una carpa con otro, porque la idea es que la gente pueda trabajar, que no se quede afuera", contó Caramelli.

Entre las comodidades que el espacio ofrece se encuentran tres carritos de comidas rápidas y un sector de estacionamiento para motos, custodiado por personal municipal. También existe uno para autos, pero por la gran afluencia de público quedó reservado para los puesteros.

La feria funciona los sábados, domingos y feriados de 10 a 20 en el Parque Independencia. La entrada es libre y gratuita.

En primera persona. "¿Cómo empezaste en esto?", se le preguntó a Gustavo Iriart, uno de los primeros puesteros del lugar.

"Mirá, se puede decir que se dio por casualidad. En realidad tenía un puestito de plantas a la vuelta de la Estación Sud, sobre calle Darwin, hasta que en 2002 la cosa iba tan mal que decidí presentarme en la feria que habían armado sobre avenida Cerri, donde funcionó inicialmente el mercado de pulgas".

--¿Y entonces?

--Me empezó a ir mejor y decidí incursionar en otros rubros, hasta que en 2008 me definí por la electrónica. Justo en ese momento, por las quejas de los vecinos de ese sector, el municipio nos trasladó al parque y bueno, acá estoy, junto a muchas otras personas que también padecían el problema de la falta de trabajo.

--¿Mejoraste tu calidad de vida por la feria?

--Sin lugar a dudas. Esto me dio la posibilidad de tener un mejor nivel de vida. A casi 11 años de haberme metido en esto puedo decir que esta es mi elección de vida, voy a quedarme acá hasta que el cuerpo no me dé más.

--¿En estos momentos qué vendés?

--Siempre estoy pendiente de lo que me pide la gente, pero en líneas generales tengo cables USB, baterías y cargadores para todos los celulares, para notebooks, joysticks para Playstation, entre otras cosas. Imaginate que hay negocios del centro que mandan a la gente a comprarme a mí algunas cosas que no se consiguen.

Algunos precios

-- Riñoneras, 20 pesos.

-- Zapatillas adultos, 90 a 380 pesos.

-- Picanas, 160 pesos.

-- Picana con forma de teléfono, 180 pesos.

-- Buzos, 120 pesos.

-- Pantalón de gimnasia, 100 pesos.

-- Remeras deportivas, 60 pesos.

-- Boxer, 30 pesos.

-- Ropa interior femenina, desde 40 pesos.

-- Campera de algodón con abrigo, 150 pesos.

-- Jeans, 120 pesos.

-- Medias, tres pares por 15 pesos.

El celular picana

"En estos tiempos de inseguridad hay muchísima gente que pide elementos de defensa. Las mujeres compran el gas pimienta, mientras que los hombres eligen la picana. O lo más novedoso de todo: un aparente celular que en realidad produce una descarga eléctrica que paraliza al agresor", contó Enrique Sánchez.

--¿Cómo llegaste a la feria?

--El anterior puestero era un amigo que falleció y yo era el único que conocía el movimiento de todo esto porque lo acompañaba siempre, entonces me quedé acá. Además, como estoy jubilado, esto me sirve para darle algunos gustos a mis nietos y pasarla bien. Si no fuera por el puesto estaría todos los fines de semana encerrado en mi casa", explicó.

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