El vicepresidente del IPCVA sostuvo que el único objetivo del gobierno es cuidar el mercado interno, despreciando la exportación aunque el mundo esté ávido de carne. “Estamos en una evidente situación de escasez”, dijo. Norman Fernánde
Así describió Dardo Chiesa, vicepresidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), la situación de la ganadería nacional, cuyas existencias han disminuido en los últimos años, a la vez que el país ha resignado posiciones entre los principales exportadores mundiales.
El dirigente rural dio una charla en el predio de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Bahía Blanca, en la ruta 35, a propósito de los problemas que afectan al sector, durante la jornada promovida por esa entidad con la Asociación Argentina de Angus, que culminó con un remate confiado a Productores Rurales del Sud. La actividad se completó con una charla del ingeniero Pedro Forgue, delegado zonal de la AAA, para capacitar a estudiantes de escuelas agrotécnicas respecto del juzgamiento de los reproductores de la raza.
Chiesa fue crítico acerca de las acciones desarrolladas por el gobierno kirchnerista en los últimos años, las cuales, a su juicio, colocaron a la Argentina en una posición desventajosa en el escenario internacional, mientras otros países vecinos, como Uruguay, pudieron avanzar significativamente entre los principales exportadores.
“Perdimos 12 millones de cabezas de vacunos y apenas pudimos recuperar un millón y medio; el consumo interno sigue muy demandante y esta escasez consolida valores inéditos, como haber llegado a cerca de 5.500 o 6.000 dólares la tonelada. No había pasado nunca”, señaló, para explicar que esto viene sucediendo desde 2010/11, con una ecuación signada por la faena de livianos, lo cual lleva a que el stock tenga una elevada rotación y termina complicándose el crecimiento.
Luego de indicar que el último año finalizó con una franca liquidación del stock, sostuvo que la suba de los precios de febrero llevó a los productores a reponer algo más, “pero estamos en una evidente situación de escasez”.
“La tendencia de los precios es alcista, aunque pueda haber alguna baja circunstancial”, vaticinó.
Chiesa hizo notar que existe un componente adicional: que todos los sustitutos de la carne vacuna tienen valores más altos.
Además, dijo que "es una incógnita" la forma en que podrían recuperarse los animales perdidos.
“Hay que tener previsibilidad y pensar en formas de crecimiento. Por la inflación, el productor se ve obligado a vender lo que tiene a mano para pagar sus cuentas. Lo primero que vende es la ternera, y así aumenta la faena de hembras, que ha llegado a límites peligrosos”, sostuvo.
“No hay una política ganadera en el gobierno y esto es alarmante”, agregó.
Asimismo, dijo que en 2005 la Argentina exportó 770.000 toneladas de carne y el stock crecía a razón de 1.200.000 cabezas por año.
“Si pudiéramos crecer así, se tardaría diez años en recuperar aquellos 12 millones perdidos. Pero, al menos, tendríamos una meta cierta”, expresó.
Hizo notar que, al mismo tiempo, hay un crecimiento demográfico, por cuyo motivo los 12 millones no alcanzarían para satisfacer a una demanda que consume entre 60 y 64 kilos de carne vacuna por año.
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