Según indicó esta mañana el intendente Cristian Breitenstein, el déficit en materia de estructura vial en Bahía Blanca, es de 3400 cuadras sin pavimentar y 2000 para repavimentar.
Según explicó el Intendente, “hoy el vecino paga la obra luego de realizada, pero sin saber cuando le va a tocar a él, dependiendo de la buena voluntad de los funcionarios, en cambio, con este plan pagará previamente la obra, pero tendrá certeza de que su cuadra le será asfaltada”.
“Se trata de un modelo solidario, basado en la contribución sobre mejoras, donde se pagará según la posibilidad de cada uno y según la capacidad contributiva”, dijo el funcionario, quien recordó que en el 70 por ciento de las partidas municipales no superará los 15 pesos mensuales.
El dinero recaudado irá a un pozo común, que sólo podrá afectarse a obras de pavimentación. Una vez que cada frentista tenga su obra, se compensará lo ya abonado con lo que resta por pagar.
“No queremos que la obra pública sea la variable de ajuste en los presupuestos, sino que decimos que es obligatoria llevarla adelante, y el objetivo es el 2028, donde ya no va a estar Breitenstein ni sus funcionarios, por so decimos que es una política de Estado”, agregó.
La idea es entonces “cobrar por anticipado a la gente para así poder anticipar la obra, con certeza de que va a venir, y cuando el vecino ya cuente con su cuadra asfaltada, se le hace una compensación entre lo que pago y lo que le toca pagar”, resumió el Intendente, quien además mencionó que durante su gestión, se duplicó el promedio de cuadras pavimentadas por año.

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