La presidenta dijo también que Chile deberá pedir créditos internacionales para poder llevar adelante la tarea. "Nuestro gobierno no será el del terremoto sino el de la reconstrucción", respondió el empresario, quien asume la semana próxima.
Pero la presidenta dijo algo más. En una entrevista radial, Bachelet advirtió que Chile deberá recurrir a organismos internacionales en busca de crédito. "Chile tiene recursos para una cantidad de acciones, vamos a tener que pedir crédito al Banco Mundial u otras entidades", dijo, avanzando sobre el gobierno por venir.
Piñera respondió de inmediato, diciendo que el suyo no será "el gobierno del terremoto sino el de la reconstrucción". Aunque el empresario reconoció que el cataclismo lo obligará a reformular totalmente su programa de gobierno, que tenía como prioridad la seguridad pública y la creación de un millón de empleos. Al tiempo que lanzó un plan de contingencia que denominó "Levantemos Chile" para "intentar encontrar a los desaparecidos" , reestablecer el orden público "de una vez por todas" -en una crítica directa a la indecisión del gobierno de Bachelet de enviar al Ejército para imponer el orden por los saqueos--, recuperar la normalidad productiva y lanzar la reconstrucción "con estándares modernos".
Piñera también se apuró a nombrar a los 6 intendentes (jefes regionales) de las provincias más damnificadas. Lo hizo en respuesta a algunas presiones para que mantuviera a las actuales autoridades hasta que pase la emergencia. Se inclinó por nombrar en Bio-Bio a la actual intendente de Concepción, Jacqueline Van Kyssenberg, una psiquiatra de la UDI, el partido cercano al pinochetismo que fue la primera en reclamar la presencia de los militares en las calles y el toque de queda.
Bachelet intenta mostrar una imagen de la presidenta querida que trabaja sin descanso hasta el último día de gobierno. En su escala anterior en Concepción, hizo una larga lista del esfuerzo que está haciendo el gobierno para hacer llegar la ayuda a las víctimas. Se distribuyeron ayer 8.000 raciones de comida. Y aseguró que se hay un puente aéreo permanente entre Santiago y las ciudades más destruidas, del que participan 30 aviones. También viajan desde el norte y el sur del país nueve barcos de la armada transportando 320 toneladas de ayuda humanitaria y que se prepara en Valparaíso una fragata que trae 220 toneladas de víveres y 1.500 kiloes de medianas.
Todo eso se necesita acá en Talca. El centro de la bicentenaria ciudad está absolutamente destruido. Y en las calles aledañas se pueden ver campamentos improvisados de vecinos que perdieron todo. "Y aquí no está viniendo nadie. No nos trajeron ni una botella de agua. Si no fuera por la gente que se acerca solidaria, acá nos moríamos", dice Miguel Angel Hernández, un dirigente del Partido Socialista local que está intentando organizar a este grupo de vecinos de 3 Sur y 11 Oriente, a 300 metros de la avenida principal. Una situación que debería ser un llamado de alerta para Piñera a quien, si no logra llegar con ayuda a esta gente en forma rápida y eficiente, la crisis le podría explotar en las manos apenas asuma.
La presidenta Bachelet aprovecha cada escala de su gira para lanzar largos discursos a los periodistas que la acompañan. En Concepción respondió preguntas durante una hora para defenderse de las críticas. "¡Que no me vengan a decir que acá fuimos lentos o nos faltó decisión! Yo estuve en Concepción apenas pude salir tras el terremoto. Esto no es tarea de un momento. Esto va a llevar años", dijo la presidenta mientras recorría un centro de distribución de alimentos y los carabineros impedían que se acercara la gente que quería hacerle pedidos puntuales. "Necesito que trasladen a mi hija a un hospital grande donde la puedan operar sino se me va a morir", pedía una mujer de cara ajada. "Tienen que traernos baños", gritaba otra que está viviendo en una carpa improvisada desde hace seis días. "Cuándo van a parar los saqueos", lanzaba un hombre. Pero ni Bachelet ni el ministro de Salud ni ningún otro funcionario estaban ya allí para escucharlos.
Talca reclama como lo vienen haciendo los de Concepción y de todos los otros pueblos chilenos destruidos. La presidenta tiene razón. Se necesitará un muy largo tiempo para poder hacer frente a tanta necesidad.

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