El ex ministro de Seguridad León Arslanián analizó hoy que la corrupción en la Policía Federal "forma parte de la problemática" de esa institución y tras instar a realizar un "cambio" sin demoras, afirmó que la misma situación atravesaba la Policía bonaerense cuando "comenzó la reforma" que él encabezó.
Arslanián coincidió así con la ministra de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, quien en una reciente charla con militantes kirchneristas advirtió que "el problema más serio que tenemos es la Policía Federal", a la que acusó de hacer "negocios" a partir de la extorsión a comerciantes y ser cómplice con la droga y el delito.
En declaraciones a radio Mitre, el ex ministro de Seguridad bonaerense aseveró que la Policía Federal "tiene una serie de problemas y si bien estos fenómenos así planteados parecen un poco crudos, forman parte de la problemática que tiene esa fuerza y que tienen, en general, las fuerzas policiales".
"Sin duda esto supone la necesidad de llevar adelante un proceso de cambio, una reforma, una reingeniería, algo que viene postergándose", expresó.
El ex titular de Justicia de la Nación durante el menemismo insistió en que "todas las policías tienen un problema de características similares, como lo tenía la Policía de la Provincia de Buenos Aires cuando empezó la reforma".
"Y lo ideal hubiese sido que las reformas (de ambas instituciones) hubiesen sido simultáneas. El problema es que éste es como un reloj que atrasa", lamentó.
Para el ex juez, el "modelo anacrónico" de la Federal "hay que cambiarlo rápidamente" y recordó que, entre otras cosas, "hace mucho que nosotros venimos planteando la necesidad de restituirle la identidad de 'federal' a la institución y empezar a trabajar intensamente con ella hacia el interior del país".
Cuando se le preguntó por qué, a su juicio, el Gobierno nacional "tardó tanto" en admitir la necesidad de una reforma en la Policía Federal, Arslanián reflexionó que "son decisiones difíciles de tomar".
"Recuerden lo que se tardó en tomar la decisión de meter mano en el problema de la Policía de la provincia de Buenos Aires, de iniciar un proceso de reforma, de transformación. E, incluso, los dos intentos sufrieron dos procesos sucesivos de contrarreforma", evocó. El ex funcionario evaluó que "una de las razones por las que jamás se inició un proceso de reforma en las policías es el mito y el fantasma que se agitó siempre de que se va a tener una Policía de brazos caídos, una Policía que se va a rebelar".
Tras rechazar estos argumentos, destacó que "una policía es fácil y posible de transformar por varias razones: porque es una fuerza obediente, preparada para el mando, la obediencia, disciplinada, de modo que lo que necesita es un gobierno democrático".
"En la provincia de Buenos Aires nosotros hicimos una reforma muy profunda y no tuvimos una resistencia sino más bien una optima disposición", rememoró.
Sin embargo, en este punto, volvió a cuestionar el panorama actual en la policial provincial: "Es una pena que las reformas no se sostengan en el tiempo, que empiecen contrarreformas y se dejen de lado cosas que se habían mostrado ser valiosas", lamentó.


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