Pasadas pocas horas desde la elección de Jorge Mario Bergoglio como Sumo Pontífice, los ecos del nombramiento suenan fuerte en todo el territorio argentino.
“Es un hombre de Dios. Tiene muy claro lo que quiere y debe hacer. No tiene miedo a los pasos que debe dar. Siempre busca los mejores medios pero con la característica de que deben ser efectivos para lograr lo que quiere”, definió. En ese orden valoró también al nuevo Papa como “un hombre devoto de María, la Virgen”, que “tiene un gran cariño a la iglesia”.
Sin embargo, el religioso consideró que tal vez no llegue a “mostrar mucho todos los cambios que quiere hacer”, aunque aseguró que “será revolucionario” que promoverá transformaciones en la “rígida y formal” Curia romana. “Será una de sus tareas más importantes”, resaltó.
Ni de oficina ni de curia
Por otra parte, al trazar el perfil del sumo pontífice, Rastellini destacó que Francisco “tiene mucho sentido de base, de pueblo”. “No fue un hombre de oficina ni de curia. Y esto hará mucho bien a la iglesia”, ponderó.
Más adelante consideró que “Dios presente en su pueblo fiel es el concepto de base del Concilio Vaticano II, pero no es fácil creerlo y ejecutarlo porque supone leer la voluntad de Dios en el pueblo”. Al respecto sostuvo que, “normalmente la iglesia tuvo tendencia de ser verticalista y esto no es lo de Jesús”. “Fue cambiando, hoy hay muchas más consultas, pero creo que Jorge Bergoglio influirá en esto”, afirmó.
Rebelde fidelidad
Al analizar el significado de la elección de un jesuita al frente del pontificado, Rastellini exaltó las cualidades que destacan a esa orden. “El jesuita debe tener una fidelidad especial hacia la iglesia, pero también se nos atribuye una capacidad de libertad, de creatividad sin miedo”, dijo, y luego dio cuenta de una frase que los identifica: “Tenemos que estar en rebelde fidelidad”.
Por eso estimó que el Papa Francisco intentará “devolver dignidad” al pueblo. “Hay todavía mucha esclavitud, desde la mujer hasta muchos postergados y gente que no tiene dignidad”, señaló.
“No hay que esperar nada extraordinario en breve”, dijo el sacerdote al referirse a la propia estructura eclesial y a la “burocracia romana”. “Creo que Jorge Mario tiene una fuerza interior y una capacidad de decisión que lo hace planear las cosas”, sostuvo, al valorar su inteligencia “constructora y elaboradora” que lo hará realizar “cambios fundamentales”.
Así se refirió al concepto común de propiedad privada, “que no es cristiano” y que podría impulsar toda una tendencia sobre “el compartir y devolverle todo lo que hemos quitado a los pobres”. “Es una oportunidad para repensar cambios y emprender un camino en el seguimiento de Jesús”, concluyó.

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