El drama afecta en el mundo a 24 millones de personas. Francisco convocó a un Congreso Mundial para 2015.
El arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, titular de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, dijo que “algunos expertos calculan que en diez años el tráfico de personas superará el tráfico de drogas y armas como la actividad ilegal más lucrativa del mundo”.
Sánchez Sorondo presidió una sesión de tres días en su dicasterio de la que participaron 60 expertos de todo el mundo, entre ellos varios argentinos. Junto con la Academia Pontificia, organizó las sesiones la Federación Mundial de las Asociaciones médicas católicas.
Sánchez Sorondo contó que el Papa está muy comprometido con la lucha contra la trata de personas. Mostró una nota escrita a mano por Francisco que decía: “Marcelo, creo que debemos ocuparnos de la trata de personas y la esclavitud moderna. La trata de órganos humanos puede ser tratada en conexión con la trata de personas”.
El arzobispo argentino señaló que la Santa Sede, salvo un documento de Benedicto XVI, “no había focalizado suficientemente la gravedad del problema”.
El compromiso de Jorge Bergoglio “señala un cambio radical”. En uno de los documentos difundidos para la reunión que concluyó ayer en la Academia de Ciencias Sociales, se señala un aspecto importante. “Las ciencias naturales pueden dar nuestros instrumentos para emplear contra estas nuevas formas de esclavitud, como un registro digital para confrontar el ADN de los niños desaparecidos y no identificados, incluso en los casos de adopciones ilegales, con el de sus familiares que han denunciado la desaparición”.
Sánchez Sorondo destacó que el tráfico forzado de personas “aumenta dos millones al año y es solo la punta del iceberg de las modernas formas de esclavitud. El 60% de las chicas en manos a las bandas criminales son forzadas a la prostitución, mientras un 20% es obligada al trabajo forzado. Un 40% del total son nenes y nenas. Al menos un 1% sufre las mutilaciones del tráfico de órganos, que les son extraídos no sin la complicidad de médicos y enfermeras”.
Los relatores del encuentro pidieron un mayor compromiso de la Iglesia que, según el diario vaticano L’Osservatore Romano, “pase por una toma de conciencia de la extrema gravedad de la situación”. El documento final, que propone pasar a la intervención directa, destaca que las modernas formas de esclavitud abarcan las áreas más pobres del planeta, pero también tocan a los países industriales.
El congreso mundial de 2015 convocado por el Papa marcará un compromiso cierto de la Iglesia contra la esclavitud moderna.
Miembros de las academias pontificias, pero también todos los otros expertos y eclesiásticos, serán movilizados por Francisco para “estudiar a fondo el tema”. “Una de las formas de trabajo más odiosas es de usar niños y adolescentes como vendedores de drogas, que terminan prisioneros esclavos de redes criminales, un fenómeno frecuente en América Latina”, concluyó Sánchez Sorondo.



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