A diferencia de otros años, Jorge Bergoglio eligió el Instituto Penal de Casal de Mármol de Roma, imitando el gesto de Jesús con doce apóstoles en la Última Cena.
El argentino Jorge Bergoglio decidió cortar con la tradición de celebrar esta misa en la basílica de San Pedro y se trasladó hasta el instituto penitenciario, en un gesto que marca su simpleza.
Como arzobispo de Buenos Aires, el ahora papa Francisco solía realizar personalmente el lavado de pies del Jueves Santo.

Comentá la nota