Designó al sacerdote maltés Alfred Xuereb como número dos del nuevo ministerio de Finanzas vaticano.
Ayer, el Vaticano anunció que Francisco nombró a Xuereb como secretario general de economía, un ministerio encabezado por el cardenal australiano George Pell.
El Ministerio de Finanzas se creó la semana pasada en la primera revisión importante de la burocracia obsoleta e ineficiente del Vaticano en un cuarto de siglo.
Previamente, Francisco ha colocado personas de confianza en posiciones de poder en el banco del Vaticano, plagado de escándalos, y en otras oficinas clave del Vaticano. Recientemente elevó como cardenales a algunos colegas de toda la vida de América Latina.
El nuevo “ministerio” creado por Francisco la semana pasada seguirá las directivas formuladas por un nuevo Consejo para la economía formado por 15 miembros, entre ellos ocho cardenales u obispos y siete expertos laicos en competencias financieras de varias nacionalidades, quienes se reunirán periódicamente para preparar o analizar informes sobre las actividades económicas de la Santa Sede.
Este nuevo Consejo sustituyó a la Comisión para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede (G-15), que cesa de sus funciones inmediatamente, según había informado el portavoz vaticano, Federico Lombardi. “El Consejo de economía determina las políticas y las directivas y la Secretaría las pone en marcha”, resumió el portavoz vaticano.
La creación de estos organismos responde a las últimas recomendaciones de la comisión encargada de abordar la estructura económica y administrativa de la Santa Sede (COSEA) y que fueron aprobadas a finales de febrero por el Consejo de cardenales nombrados por el papa para reformar la Curia, el llamado G8 vaticano y por la Comisión para el estudio de los problemas organizativos y económicos de la Santa Sede (G-15).



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