Francisco dejó de lado el sermón e improvisó en la Plaza de San Pedro. Al final, se mezcló con los miles de fieles.
Jorge Bergoglio, con su reflexión improvisada, quería dar a sus palabras una gran profundidad espiritual, dando un puñetazo “en el estómago de la fe”, como destacó la radio Vaticana. La multitud respondió con un silencio absoluto. El Papa parecía cansado, reflexivo, hablaba lentamente, pasando revista a las figuras de los protagonistas de la Pasión, evocadas en el Evangelio.
“¿Quién soy yo?”, repitió Francisco. “¿Quién soy frente a mi señor? ¿Soy capaz de expresar mi alegría, de hacerle las loas? ¿O tomo distancia? ¿Quién soy yo frente a Jesús que sufre?
La celebración comenzó con la larga procesión y la bendición de los ramos de olivo culminada en el centro de la plaza, frente al varias veces milenario obelisco egipcio. Jorge Bergoglio, en su homilía, recorrió con sus reflexiones el camino del Calvario a través del trayecto de la conciencia. “¿Soy como Pilatos, que cuando veo que la situación es difícil me lavo las manos y no sé asumir mi responsabilidad y dejo condenar, o condeno yo a las personas?”, señaló.
“¿Soy yo como el pueblo que se burlaba de Jesús, como los soldados que lo golpeaban, escupiéndole encima, insultándolo, divirtiéndose con la humillación del Señor?”.
“¿O soy como el Cireneo que volvía fatigado del trabajo pero ayudó al Señor a llevar la cruz? ¿O como aquellas mujeres valientes, como la madre de Jesús, que estaban allí y sufrían en silencio? ¿Soy como el discípulo escondido José, que lleva el cuerpo de Jesús con amor para darle sepultura?” El Papa remató la reflexión con una frase final. “¿Dónde está mi corazón? ¿A cuál de estas personas me parezco? Que esta demanda nos acompañe durante toda la semana”.
La celebración concluyó con el Angelus dominical y la consigna por parte de jóvenes brasileños que trajeron la cruz de madera de las Jornada Mundial de la Juventud, celebradas en julio en Río de Janeiro, a los jóvenes polacos que la llevaran a Cracovia, donde se realizará en 2016 la próxima Jornada Mundial.
Francisco anunció el acontecimiento y también dijo que “tengo la alegría de anunciar que el 15 de agosto próximo, en Daejeon, República de Corea, encontraré a los jóvenes de Asia en su gran encuentro continental”.
Al final de la ceremonia, el Papa recorrió la plaza a bordo del papamóvil, pero antes caminó hasta donde se encontraban los muchos jóvenes brasileños que habían venido a traer la cruz y se mezcló con ellos, agradeciéndoles especialmente cómo lo habían tratado en julio último en tierra carioca y la devoción que mostraron millones de jóvenes de todo el mundo.

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