Dijo que "no es una simple formalidad" y que “no es lo mismo un niño bautizado y un niño no bautizado”.
Así lo sostuvo Jorge Bergoglio durante la audiencia general de los miércoles, en la cual inicia un nuevo ciclo de catequesis sobre los sacramentos, a partir del bautismo.
Con la eucaristía y la crisma, recordó el Pontífice, el bautismo "forma la llamada iniciación cristiana, la cual constituye un único gran evento sacramental que hace de nosotros una señal viva de su presencia y de su amor".
"Puede nacer en nosotros -observó Francisco- una pregunta: ¿Es necesario el bautismo para vivir como cristianos y seguir a Jesús? ¿No es en el fondo un simple rito, un acto formal de la Iglesia para dar el nombre al niño o la niña?".
"Es una pregunta que puede surgir y al respecto es iluminante cuanto escribe el apóstol Pablo" sobre el ser bautizados "en Cristo y luego en su muerte y resurrección, para poder caminar con él y llevar a una vida nueva", dijo.
"En consecuencia -comentó Bergoglio tras la cita de San Pablo- el bautismo no es una formalidad, es un acto que toca en profundidad nuestra existencia, no es lo mismo un niño bautizado y un niño no bautizado, no, con el bautismo somos inmersos en el más grande acto de amor de toda nuestra historia y gracias a este podemos vivir una vida nueva, no en manos del pecado y de la muerte, pero en la comunión con los hermanos".

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