Hubo lasaña, albóndigas de carne y lentejas con puré. Del postre se encargó el mismo Benedicto XVI, quien compartió ayer una comida con 150 desamparados en la comunidad romana de Sant'Egidio, en Trastevere.
Tras saludar a los fieles reunidos, sin alterar su modo de contacto pese a la agresión que sufrió el jueves, el Papa ingresó al edificio donde fue instalado el comedor. Las personas recibieron a Benedicto XVI con un largo aplauso y algunas gritaron "Viva el Papa", quien antes de sentarse a la mesa rezó un Padre Nuestro. El Pontífice se ubicó junto a un refugiado afgano de 34 años, Qorbanali Esmaili, un musulmán shiíta que vive en Italia desde hace 10 años como refugiado.

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