Fue un día después de condenar los casos de abusos de niños en la Iglesia irlandesa.
"Tenemos que aprender a ser intransigentes con el pecado, comenzando por los nuestros, e indulgentes con las personas", señaló Benedicto XVI durante el rezo del Angelus. E invitó a los fieles a "aprender de Jesús y no juzgar y condenar al prójimo".
"Nos ayude en esto la Santa Madre de Dios, exenta de cualquier culpa, y mediadora de la gracia para cualquier pecador arrepentido", agregó.
El Papa, sin hacer referencia a la carta sobre los casos de abuso sexual en Irlanda, recordó el episodio de la adúltera en la Biblia, para quien estaba prevista la lapidación. "La escena está cargada de dramatismo, de las palabras de Jesús depende la vida de esa persona, pero también su misma vida. Los acusadores hipócritas, de hecho, fingen confiarle el juicio, mientras en realidad es a El a quien quieren acusar y juzgar", sostuvo.
"Jesús, en vez, está pleno de gracia y de verdad: El sabe qué cosa hay en el corazón de cualquier hombre, quiere condenar el pecado, pero salvar al pecador y desenmascarar la hipocresía", manifestó.
En su carta pastoral a Irlanda, tras salir a la luz miles de casos de abusos, el pontífice lamentó profundamente el sábado el maltrato sexual de menores en la Iglesia, pero tampoco pronunció ni una sola palabra respecto a los casos destapados también en Alemania, donde los casos se multiplican.
"Es una carta a los católicos en Irlanda, aunque se dirige a toda la Iglesia", explicó al diario La Repubblica el cardenal suizo Georges Cottier, que fue hasta 2003 el teólogo del Vaticano.
Cottier valoró la pastoral como "profunda y completa" respuesta a los escándalos de abusos y confió en que "seguramente ayude a combatir el abominable delito del abuso sexual de menores".
También el jefe de la Academia Pontificia para la Vida, el arzobispo Rino Fisichella, hizo una valoración positiva de la carta pastoral.
No sólo es un "grito de dolor de toda la Iglesia", sino sobre todo "una forma extremadamente decidida y valiente de abrir un nuevo capítulo", comentó Fisichella en el diario católico L'Avvenire en su edición de ayer.
La misiva pone de relieve la política del Papa y de la Santa Sede, según la cual "ya no puede haber disculpas ni silencio".
Sin embargo, ayer en las iglesias de Dublín los feligreses se referían con resignación a la carta del Papa sobre el escándalo de la pedofilia en el clero irlandés, confiando, sin creérselo mucho, que les permitirá dejar atrás ese traumatizante pasado.
"No creo que las excusas del Papa sean a estas alturas suficientes. Deben tomar medidas contra la gente responsable (de los abusos sexuales) y no lo hacen", sentenció Eamonn Bannon, de 45 años, un chofer de camión acompañado de su hija de 18 años, al finalizar la misa en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario de la Cruz de Harold, en el sur de Dublin.
"Unos a otros se achacan la responsabilidad, y no hacen nada para mostrarle a la gente que son verdaderamente serios. Es necesario actuar, no sólo hablar", reclamó.

Comentá la nota