En el segundo semestre la acelerada pérdida de dinamismo se hizo evidente. Para hacer frente a la situación, desde el Gobierno y a partir de estrategias de los propietarios de negocios se lanzaron promociones, descuentos, diferentes vías que propiciarán una reactivación.
Un sondeo que realizó el Diario así lo demuestra: si bien los niveles de ventas en lo que va del año se registran en caída, considerando el mismo período del año anterior, la mayor parte de los comerciantes encuestados sostiene que entre octubre y diciembre la situación tenderá a mejorar y esto permitirá que el año cierre con buenos promedios.
El “hada financiación”
En el segundo semestre la acelerada pérdida de dinamismo del sector se hizo evidente.
Para hacer frente a la situación los propietarios de negocios motivaron a los ciudadanos con promociones, descuentos, diferentes estrategias tendientes a reanimar las operaciones. Fue así que se advirtieron, en las últimas semanas, aceptables niveles de ventas. Hasta junio, los bancos y sus tarjetas de crédito acompañaban con sus descuentos especiales por rubro y día de la semana. Cuando se suspendieron estas promociones, la incertidumbre fue mayúscula, pero al poco tiempo, merced a acuerdos de gobierno, la financiación volvió con mayores beneficios. Es así que hoy se realizan operaciones hasta en 18 cuotas sin interés con la mayoría de tarjetas y bancos, cualquier día de la semana. A sabiendas de la inflación imperante, que licúa el valor monetario, la gente no duda en embarcarse en compras a largo plazo. Incluso es visto por algunos como una previsión frente a cualquier golpe de timón que pudiera producirse en la economía tras las elecciones.
Con este presente, el optimismo para el futuro es alto.Sorprende gratamente que la mayor parte de los encuestados afirmen que las cosas van a mejorar.
Indumentaria
Según lo explicado por los entrevistados, la situación comercial se caracteriza por la “tranquilidad”. No hubo mayor movimiento por el cambio de temporada. Sin embargo los comerciantes son optimistas y auguran buenos niveles de comercialización de cara al Día de la Madre, una fecha en que la ropa ocupa los primeros puestos de los ránkings de regalos para mamá. Viviana, la propietaria de un comercio de indumentaria de barrio Centenario, manifestó que “en comparación con 2012, los niveles de ventas son bajos. La gente se ha quedado sin capacidad de ahorro y esto hace que a la hora de comprar la gente opte por la utilización de los diferentes modos de financiación que se ofrece sea con los créditos personales o con tarjetas de créditos”. A su vez opinó que la pérdida de capacidad de ahorro hace que “la gente ya no se dé más gustos sino que sólo se compra ropa cuando tiene una fiesta o cuando debe hacer un regalo. Creo que las prioridades son otras y la plata va direccionada a otro lugar, como al supermercado”.
Respecto de las expectativas, la entrevistada se manifestó optimista: “Creemos que el Día de la Madre será una fecha que haga repuntar al sector y el advenimiento del mes de diciembre hace que pensemos que la situación puede cambiar y dejar un saldo positivo en la finalización de 2013”.
Imprevisible
Otra de las generalidades que se puede desprender del sondeo realizado por LA OPINION es la inestabilidad. Años anteriores los comerciantes podían estipular que entre lunes y miércoles las ventas se caracterizaban por la estabilidad pero el repunte se advertía en cercanía del fin de semana hasta llegar al sábado, día clave para la comercialización. “Notamos, a diferencia de años anteriores, que no hay parámetros para determinar qué día se vende más o qué día se vende menos. A veces un lunes se registran más ventas que un sábado. Esto hace que vivamos momentos de incertidumbre y no nos permite proyectar. Nos dedicamos a vivir el hoy”, afirmó Lorena, propietaria de Perfumería “Brunella”, ubicada en avenida Juan B. Justo.
Siguiendo con la misma línea de pensamiento de los demás comerciantes, Lorena manifestó que “las ventas están flojas”: “La gente pregunta y consulta mucho antes de hacer concreta la operación comercial. Notamos que la utilización de los plásticos va en aumento sobre todo en los últimos días del mes”.
Cuidar al cliente
En cuanto al movimiento de precios, la referente del local destacó que el aumento en los costos de los productos es semanal. “Además tenemos una fuerte competencia con los precios de los supermercados que ofrecen muchos productos de perfumería. Esto nos obliga en cierto modo a no trasladar todo el aumento a los precios sino que preferimos marcar de menos y mantener así a nuestra clientela”. Por último, y haciendo referencia a las fragancias importadas y las trabas al ingreso de productos al país, dijo que “no se registran inconvenientes graves salvo en algunas marcas específicas”.
“Trabajo hay”
Las restricciones a las importaciones acarrean dificultades para quienes están ligados por cuestiones comerciales a los productos o materias primas que fabrican otros países. Tal es el caso de Leonardo Fontenla, propietario de la relojería y joyería que se ubica en barrio Centenario, que avista serios problemas en este sentido. “Es muy complicado conseguir los accesorios que nosotros necesitamos para hacer las reparaciones. El mercado es inestable porque no existe un dólar promedio. Los productos o materias primas se compran con diferentes cotizaciones del dólar considerando los distintos proveedores. No existe el dólar promedio. La restricción es una realidad, muchos productos quedan varados en la aduana y eso nos dificulta un poco el normal desarrollo de la actividad”, indicó Fontenla.
En cuanto al estado de situación que percibe en el ámbito de la comercialización, el vendedor señaló: “No me quejo, trabajo hay; podríamos o querríamos estar mejor pero lo importante es que seguimos trabajando, apostando todo para que la situación mejore.
“Nosotros trabajamos bastante con las compostura de relojes, la realización de grabados, los arreglos de cadenas y la fabricación, eso hace que no dependamos pura y exclusivamente de la comercialización de productos. No obstante cuando vendemos, la mayor parte de las operaciones son abonadas con tarjetas de créditos, la gente busca precios y consulta mucho pero a la hora de comprar usa la financiación de la tarjeta”, aseguró el entrevistado.
Comestibles
Los referentes de los locales destinados a la comercialización de comestibles, tales como supermercados, verdulerías, pollerías y carnicerías, son quienes por trabajar con mercadería perecedera deben hacer frente a la constante inflación que se ve reflejada en los aumentos semanales -cuando no diarios- de sus mayoristas. Comerciantes de los diferentes rubros alimenticios manifestaron que son los receptores de las cotidianas quejas de los consumidores, y que ante esta situación, en algunos casos, deciden no trasladar en su totalidad el incremento en los precios.
De acuerdo con la estadística que realiza mensualmente la Cámara de Almaceneros de Pergamino, en lo que va del año se registra una suba promedio del 21,1 por ciento. Así queda demostrado que la política de congelamiento de precios para controlar la inflación no ha dado los resultados que se esperaban. Esto queda en evidencia según las propias cifras de diferentes estadísticas, la mayoría de consultoras privadas, que difieren con los números presentados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
En la compra de comestibles, a diferencia de otros rubros, no se evidencia un uso masivo de las tarjetas de créditos debido a que en las cadenas de supermercados suelen aplicar intereses al pago en cuotas. No obstante, sobre finales de mes es muy usual que las familias utilicen de todos modos la financiación.
Termómetro de la calle
La intuición es la herramienta que usan muchos comerciantes para proyectar e intentar crecer, saltar el cerco de una estabilidad alcanzada en el negocio. El pequeño comerciante no tiene idea de estadísticas macroeconómicas, él sólo percibe su entorno y alrededor de ello crea expectativas. Para los comerciantes la sensación es que las cosas están mal pero podrían estar peor; perciben además que vienen meses con días especiales, donde las ventas se multiplican y son conscientes que si no realizan promociones, ofertas y demás, no tendrán ganancias. Habrá que esperar la respuesta de los consumidores para confirmar o no el presentimiento que por estos días invade a los comerciantes.
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