Vecinos de distintos barrios quilmeños se movilizaron a la puerta de la Comisaría Tercera para exigir a las autoridades policiales más seguridad. En el lugar, los manifestantes denunciaron zonas liberadas y le apuntaron a la connivencia entre delincuentes y uniformados
Posteriormente, representantes vecinales se reunieron con el jefe Distrital de la Bonaerense Comisario José Jaule. Al salir los vecinos repudiaron las palabras de los jefes policiales y requirieron la renuncia de los responsables de esta situación.
En diálogo con este medio, varios vecinos señalaron con datos precisos la connivencia de efectivos policiales con delincuentes, y detallaron un sinnúmero de situaciones que indican de la existencia de zonas liberadas.
Pero esta no es la única localidad donde los malechores se adueñaron de la vía pública. En la última semana vecinos se reunieron en el Club Moreno, en la intersección de Madres de Plaza de Mayo y Urquiza, en la Sociedad de Fomento 20 de Julio, entre otros, para debatir cómo reclamar a las autoridades más seguridad.
En la Sociedad de Fomento 20 de Julio, por ejemplo, la comunidad comenzó a levantar firmas -con el apoyo del Comisario- para solicitar a las autoridades municipales la instalación de cámaras de seguridad en los alrededores de la abandonada Plaza 20 de Julio, donde sospechan de jóvenes que se reúnen todas las noches en el lugar. Además, exigirán que se controle el desguace de vehículos robados que se realizaría en cercanías del Cementerio Privado, en plena vía pública y a cualquier hora del día.
En otras zonas de la ciudad, tal como el caso de Bernal, Don Bosco, Villa Cramer, Barrio Parque, entre otras, los vecinos viven atemorizados. En el recorrer de las localidades las casas se transformaron en fortalezas con más que importantes sistemas de alarmas, cercos electrificados, portones eléctricos, circuitos cerrados de televisión, garitas de seguridad, custodias particulares, y mucho más. Lo que hace un cambio rotundo en la cotidianidad de los vecindarios. Y principalmemte en la mirada de los residentes ante la presencia de foráneos. Todos somos potenciales delincuentes ante la vista del otro. Algo feo que comienza a ser una realidad.
Todo a la vista los funcionarios que deben proteger y resguardar los bienes y vidas de la comunidad que le paga sus honorarios. Mien-tras tanto, los vecinos siguen totalmente indefensos y a merced de la nula piedad de los delincuentes.
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