Los puntanos dijeron que estaban “ricos” y se interiorizaron en los problemas que trae usar mucho sodio.
“Muy rico”, dijo María tras llevarse una rodaja. En una canasta de mimbre había pan con baja utilización de sodio, 750 gramos por kilo de pan, que no significa un alimento carente de sal. Los puntanos que lo degustaron dijeron que estaba bueno y se entusiasmaron en conseguir ese producto. De momento 15 panaderías de la ciudad fabrican este alimento entre las que se encuentran “Bossio”, “Las delicias”, “San Jorge”, “Quiros”, “Andrea”, “San Diego” y “La puntana”, entre otras.
“Esos 750 gramos están bien, aunque el ideal serían 600 gramos. Le vamos a entregar a cada panadero un vaso medidor para que utilicen eso nomás. Con esto evitaríamos dos mil muertes por año y veinte mil casos menos de ACV”, comentó Calderón.
Sostuvo que la utilización de la sal en demasía es una cuestión cultural: “La gente por ahí pretende un pan con más sodio pero, en todo caso, lo que tiene que llevar un poco de sal es la comida como por ejemplo cuando hacés una ensalada y para darle gusto, seleccionás distintas verduras”.
Para Calderón este relanzamiento de la campaña significa un desafío ya que hace dos años atrás no tuvieron el éxito deseado: “La gente nos dio la espalda porque pensaba que poner poca sal era sinónimo de poco gusto. El gusto del pan siempre es el mismo y tiene todos los nutrientes que necesitan las personas”.
El director de Atención Primaria de la Salud del Municipio, Mario Peralta, sostuvo que son cuatro los ejes para mantenerse saludable: actividad física, una alimentación sana, controlar el tabaco y vigilar el abuso de alcohol.
Fue un corredor por el Día Mundial de la Alimentación.
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