El presidente del Centro de Industriales pidió a la secretaría de Producción que "no reglamente las Repupas". Dijo que además de "competencia desleal, esas cocinas pueden generar alimentos por fuera de los cánones de salubridad".
Carlos Monzón, del Centro de Industriales, volvió a la carga contra las cocinas para la economía social y popular, que todavía no fueron reglamentadas por el Ejecutivo municipal. Como cuando se discutió la ordenazna en el Concejo Deliberante, que finalmente aprobó en abril de 2015 la creación de un Registro de Pequeñas Unidades productivas Alimenticias (Repupa), el dirigente panadero pidió que "no se avance sobre un proyecto que genera competencia desleal y pocas probabilidades de salubridad de los alimentos".
El reclamo de Monzón no es sólo mediático. Como contó a 0223, el viernes pasado lo elevó a la secrertaría de Producción. "Pedimos a las autoridades que no reglamenten eso de las Repupas. Es difícil realizar controles en cocinas domiciliarias, por lo que nadie puede garantizar que los alimentos se elaboren en buenas condiciones. Nosotros nos oponemos rotundamente a esas pequeñas industrias en domicilios familiares", sentenció el dirigente, que amenazó con que "si se reglamentan iremos a pedir una suspensión a la Provincia".
"Nosotros tenemos que cumplir mil normas, pagar mil cuotas, tener el personal en blanco. Estas cocinas no tendrían ninguna de esas obligaciones. Además de injusto, por competencia desleal, nos parece que es un poco arriesgado para la salud de la población. En esas cocinas puede haber perros, gatos y trabajo infantil", disparó Monzón, que advirtió que si "esto se reglamenta, pediremos a Salud de la Provincia que intervenga, porque en el Código Alimentario Argentino, al que el Municipio suscribió, no se contemplan estas cocinas", completó el presidente de los Industriales Panaderos de Mar del Plata.
El Repupa supone un registro para las unidades mínimas productivas que se dediquen a la elaboración de productos alimenticios de bajo riesgo epidemiológico, realizadas por pequeños productores registrados en el Registro Nacional de la Agricultura Familiar (Renaf). El proyecto se debatíó por casi dos años hasta su aprobación.
Comentá la nota