Un panadero mató de un balazo a un muchacho al resistir un supuesto asalto

Un panadero mató de un balazo a un muchacho al resistir un supuesto asalto

El testimonio de un vecino de Génova al 7000 sirve como introducción al homicidio que sacudió ayer a la mañana los cimientos del empobrecido barrio Larrea, en la zona noroeste de Rosario

 

"No te molestes en hablar con los vecinos porque nadie va a querer hablar. Cualquier cosa que te digan es para problemas". El testimonio de un vecino de Génova al 7000 sirve como introducción al homicidio que sacudió ayer a la mañana los cimientos del empobrecido barrio Larrea, en la zona noroeste de Rosario. A las 6.30 de la mañana un panadero de 38 años mató con un certero balazo en el pecho a un muchacho de 24 años que, según expuso el comerciante, quiso asaltarlo junto a otros tres compinches. El contexto que indicó el panadero es el del reiterado "cobro de peaje" para poder trabajar por parte de pibes que se estacionan en una esquina y esperan una oportunidad para robar o sacar ventajas. Un verdadero desafío para el fiscal de la Unidad Especializada en Homicidios, Florentino Malaponte, quien conduce la investigación y deberá valorar los testimonios de ambos lados de una historia en la que todo está por probarse.

La de Leandro R. es una historia colectiva. La del vecino de 38 años que vive en un barrio pobre, como lo es barrio Larrea, y que todos los días se levanta de madrugada para trabajar elaborando pan en su negocio de Génova casi esquina Bolivia. Y que luego debe someterse al "pago de peaje" con dinero o mercaderías para tener libre circulación y poder hacer su reparto, un delito que las víctimas ya no suelen denunciar. Ese era el contexto que regía la vida de Leandro R. ayer a la mañana cuando salió de su panadería para cargar el utilitario con el que hacía diariamente su trabajo.

Entre vecinos. Mauro Daniel Fernández tenía 24 años, vivía a unos 150 metros de la panadería y estaba en la vereda de enfrente de donde trabajaba Leandro. Según los pocos vecinos que se animaron a hablar, formaba parte de un grupo de muchachos del barrio que diariamente se juntan es la esquina mencionada a tomar y a aprovecharse de las oportunidades que entreguen los repartidores que ingresan a la zona por calle Génova desde Provincias Unidas. Lo que ocurrió ayer a las 6.30 de la mañana se presenta plagado de versiones contrapuestas fomentadas en un choque de realidades. Lo concreto es que el panadero Leandro R. mató de un balazo en el pecho a Mauro Daniel Fernández, aunque después el mismo lo socorrió en su propio vehículo para intentar salvarle la vida. "Esto es una bronca que vino por otra cosa. No fue un robo", explicó un joven vecino en la esquina donde cayó herido de muerte Fernández.

En Génova y Bolivia se levanta un escueto centro comercial compuesto por una carnicería, una verdulería, un par de quioscos, dos pequeños supermercados (uno de ellos chino, que funciona donde supo estar la célebre bailanta "El Chaqueñito") y la fábrica de pan de Leandro. Una panadería que no tiene atención al público.

Todo lo que se refiere a la muerte de Mauro Fernández tendrá al menos dos explicaciones. Según lo que se pudo reconstruir tras dialogar con fuentes de la fiscalía y vecinos, es real que en Génova al 7000 hay una gavilla de muchachos que vive del "cobro de peaje" y del arrebato a las vecinas del lugar. Y es real que los repartidores y los comerciantes del barrio los sufren. ¿Mauro Fernández formaba parte de esa gavilla? Ahí una de las preguntas que moverán la pesquisa. Para los allegados al panadero, sí. E incluso dicen que ya lo había querido "apretar" junto a sus compinches. Obviamente, para los familiares del joven asesinado, la versión es contrapuesta y el muchacho fue víctima del ataque de un hombre que perdió los estribos.

Amenazantes. Cuando Leandro R. comenzó a cargar junto con su esposa el pan y las facturas en su utilitario para iniciar el reparto, en la esquina un grupo de pibes tomaba vino gasificado. Eran cuatro o cinco muchachos y el reloj marcaba las 6 de la mañana. Uno de los pibes se movía en silla de ruedas. Otro tenía una casaca de la selección argentina. Para los investigadores, media hora después al menos tres de esos pibes, uno con un revólver en la cintura, cruzaron la calle para apretar a Leandro. Al ver la jugada, el comerciante le pidió a su mujer que ingresara a la vivienda y ahí comenzó el tramo final del trágico episodio.

El comerciante contó que efectuó varios disparos al aire para amedrentar y poner en fuga a los pibes con un arma de su propiedad. Y que uno de esos balazos, algunos vecinos dicen que fueron tres y otros más de cinco, impactó en el pecho de Fernández, quien estaba en la vereda de enfrente. Es decir a unos diez metros de donde estaba el panadero. En el lugar donde Leandro ejecutó el disparo quedaron tirados varios bollitos de billetes de 2 pesos que el hombre habría tenido preparados en caso de tener que pagar peaje.

¿El panadero portaba el revólver o lo fue a buscar en el interior de la negocio para luego abrir fuego? Aún no se sabe. Porque ninguna de las armas mencionadas, la que disparó el comerciante y la que supuestamente llevaba uno de los agresores, fueron incautadas por la policía. ¿Los vecinos hicieron desaparecer el arma homicida para proteger al panadero sospechoso?, como denunciaron familiares del muerto. Según la interpretación de los investigadores, al ver a Fernández herido en el pecho Leandro R. lo cargó en su utilitario y junto a una de las hermanas del muchacho lo trasladó hacia el Distrito Noroeste, de Junín y Provincias Unidas, donde suele estar estacionada una ambulancia del SIES. Fernández no resistió y murió en los brazos de su hermana. El panadero dijo: "Fue un accidente". Sobre la vereda de la carnicería ubicada en la ochava noroeste de Génova, quedaron rastros de sangre de Fernández.

El fiscal ordenó la detención de Leandro R. y, según fuentes judiciales, le imputaría el delito de homicidio en exceso en la legítima defensa agravado por el uso de arma de fuego ya que si bien el comerciante dice haberse portegido de una agresión, existen límites para neutralizar el ataque, que deben tener una coherencia con el nivel de la agresión. Pero el fiscal entiende que el panadero, previo a matar a Fernández, fue víctima de una tentativa de robo por parte de los compañeros de la víctima fatal, por lo que ordenó que los cuatro amigos del muerto quedaran detenidos en la seccional 20ª.

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