A medida que se acercan los tiempos de definiciones, el escenario electoral serrano tiende a esclarecerse, sin demasiadas sorpresa en los nombres, hombres en danza que se arroparán de candidatos para encarnar una campaña que, a prima facie no evidencia demasiadas diferencias que otros estadíos electorales.
Para el justicialismo el debate se replica sobre cuál es la mejor opción, entre el candidato que aglutina el mayor conocimiento ciudadano, o el que represente el ideario kirchnerista. Conjugar las dos variantes parece imposible para varios autodefinidos pingüinos, que con el paso de las horas ya no temen en decir que Néstor Auza, quien resultaría el mejor candidato según los sondeos, no los representa.
Algunos insisten con aquello de su pasado radical. Otros no olvidan su postura frente al conflicto chacarero. Algunos, en verdad concluyen en que no se trata de ser más o menos justicialista o radical, es simplemente auzismo puro.
El veterinario concejal, que en plena Semana Santa recibió ya oficialmente la venia sciolista, igualmente está haciendo el esfuerzo para convencerlos, habrá que aguardar hasta donde llega su paciencia y si hay un límite. En verdad sí lo hay, y ese sería Raúl Escudero, quien a la luz de los acontecimientos y su pasado, cuenta en su haber con las mismas miradas desconfiadas que su competidor interno.
MAS LUNGHI
Para el radicalismo vernáculo ya el escenario está mucho más clarificado, cargando otra vez con una pesada mochila de tener que “sostener” en la lista a candidatos provinciales y nacionales que no precisamente gozan de la mayor adhesión electoral.
El reciente acto en el Club Gimnasia fue el botón de muestra del ánimo lunghista que, de a poco, no negará pero sí intentará evitar quedar “pegado” a un candidato que no convence. A ellos tampoco.
Seguramente la excusa para la imagen que quedó de la visita de Ricardo Alfonsín será que en verdad el Intendente aún no se lanzó, que se mantuvo casi al margen del acto porque era un montaje para el debut del candidato a presidente, de la mano del senador Carlos Fernández. Por lo bajo, se admitirá otra cosa. Que precisamente al lunghismo le da cosita lo que está pasando a nivel nacional, con esto de ser anfitrión de un candidato cuyo discurso pareció vacío de contenido y que no hubo efervescencia militante ni musicalización capaz de levantar un anodino acto.
Ni que hablar cuando surgen versiones sobre posibilidades concretas de tejer alianzas estratégicas con De Narváez o Felipe Solá en el plano bonaerense.
El recostarse a la centro derecha incomoda, sobre todo a aquellos lunghistas que hasta ayer enarbolaban orgullosos el eslogan que Kirchner les había dejado al pie del cerro Movediza, con aquello de que “este intendente me entusiasma”, provoca escozor.
“Ellos -el kirchnerismo- ya ha sumado las fuerzas de izquierda. Carlotto, Bonafini, D? Elía, Moyano, etc. Estamos obligados a recostarnos hacia el otro lado”, confiesa un radical que reniega del prejuicio que ostenta el lunghismo.
Frente al escenario descripto, lo más saludable -analizan- será recoger el alambre y volver a cercar el Tandil soñado. Incluso volver afinar las tijeras que otrora entregaran a los vecinos con intención de corte de boleta.
Bajo esa repetida estrategia, la campaña redundaría en más Lunghi, tal rezara oportunamente uno de los eslogan proselitistas.
Así, ya el Intendente lanzó algunas nuevas viejas propuestas que movieron el avispero. Que trasladar el estadio de fútbol, el autódromo, que el proyecto a Cielo Abierto del centro, conjuntamente con el paso de la gestión y promocionadas recorridas por obras millonarias como el ramal h, sobre lo cual no dudan en resaltar la buena onda con la Provincia, forman parte del itinerario lunghista.
Todo sería fundado en la idea-fuerza que precisamente implica contar con ese hombre que hacía falta, aquel pediatra que trabaja de intendente y hoy mantiene una inalterable aceptación en la mayoría tandilense. No hace falta más, será todo Lunghi, y, si es necesario, la lista de concejales será encabezada por más Lunghi, Sergio para más datos, a quien se lo ha tentado en otras oportunidades y el sobrino se resistió a la tentación. Ahora habría llegado la hora.





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