Palomitas, la causa que paralizó un juez federal y movieron presos de Rawson

La causa por Palomitas que concluyó el martes pasado con la prisión perpetua de Carlos Mulhall, Miguel Gentil y Hugo César Espeche, comenzó en 1983 con una acción de amparo de presos de la cárcel de Rawson -Chubut-.

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Pero el entonces juez federal Ricardo Lona, había estado, desde el primero momento, al tanto del traslado y de la muerte de las once víctimas del operativo militar.

Casi doscientas cincuenta hojas tiene el fallo del juez federal Carlos Olivera Pastor firmó el martes pasado para condenar a los tres máximos responsables de la masacre de Palomitas, ocurrida en ese paraje salteño en la noche del seis de julio de 1976.

Allí se exponen los testimonios de decenas de testigos con los que se probó que la muerte de los once presos de Villa Las Rosas, sacados con la excusa de su traslado, no fue consecuencia de un enfrentamiento con "subversivos", sino una deriva de la "política criminal" que la Junta Militar había puesto en práctica.

Hasta 1983 esa "versión" oficial difundida por las fuerzas de seguridad conformó al juez Lona, quien había sido informado el 5 de julio de 1976 por el mismo Mulhall del "traslado" a Córdoba y dos días más tarde de la muerte de los presos en el "enfrentamiento con los elementos subversivos"

Las acciones judiciales por Palomitas -recordó el fallo de Olivera Pastor- se iniciaron recién en junio de 1983, cuando un grupo de presos alojados en un penal de Rawson, provincia de Chubut, denunció ante el juez federal de esa ciudad una serie de mal tratos, apremios, torturas y homicidios en todo el país entre los que incluyeron, "el fusilamiento en Salta de 16 compañeros". Los presos le dijeron al juez que "resulta fácil matar presos vendados y con las manos atadas a las espaldas".

Entonces el magistrado de Rawson, le giró la declaración a Lona, que hasta el momento se había conformado con la versión de Mulhall. Y después de tomar declaración testimonial a los presos de Rawson, el magistrado se declaró competente. Para justificar su decisión, Lona argumentó que la versión de los presos de Rawson era diferente de la que le habían dado en su momento las autoridades militares.

El fallo de Olivera Pastor consigna la fecha en que Lona comenzó a tomar diligencias para "esclarecer el caso": 27 de octubre de 1983, tres días antes de las elecciones generales en las que se iban a elegir a quienes iban a reemplazar en el gobierno a las Juntas Militares.

El cuestionado papel de Lona en Palomitas también fue puesto de relieve por uno de los militares que actuaron en el operativo, el ya fallecido Juan Carlos Grande, que según Espeche recibió la comitiva con los presos en la garita policial del Portezuelo. El militar -según consignó el fallo- llegó a decir que fue Lona el que pidió a las autoridades militares, en la misma casa de Mulhall, el traslado de los presos, dada "su extrema peligrosidad".

Más allá de ese testimonio, el fallo de Olivera Pastor, deja flotando el interrogante de cómo Lona pudo ignorar durante años que las Fuerzas Armadas, para cumplir sus objetivo, dispusieron el alojamiento de los detenidos en unidades penitenciares, policiales y centros clandestinos de detención a disposición de autoridades militares; anularon sus derechos y garantías constitucionales; violaron todo principio humanitario -vigentes incluso para casos de guerra- y sometían a los detenidos a toda suerte de vejámenes, torturas y otras violaciones a sus derechos, tal como se consignó en el fallo.

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