Palito Ortega cantó anoche en Mar del Plata

Palito Ortega cantó anoche en Mar del Plata
Antes de cantar en la plaza del Museo de Arte Contemporáneo, el artista revalorizó el amor y habló de Charly García, con quien consolidó una suerte de hermandad. Los nietos, el presente y por qué su música es festejada por toda una generación.

Lejos de sentir que se retira, Palito Ortega no tiene pudor en decir que "todos los días estoy empezando". Antes de cantar en el escenario principal de la Plaza del Mar -ubicada al lado del Museo de Arte Contemporáneo- el famoso cantante charló con LA CAPITAL. Revalorizó a sus nietos, de los que dice aprender mucho, y dijo estar convencido de que el amor -su valor más preciado- es lo que reemplazará a la vida descartable que abunda por estos días. "Vivimos en un mundo en el que se consume y se descarta", criticó.

Con un disco editado a fines de 2012, "Por los caminos del rey", que llegó después de varias décadas de ausencia de los escenarios, el cantante tucumano entendió que la vigencia de sus canciones, que se hizo notoria anoche ante la afluencia masiva de público, obedece al milagro que encierra la música. "La música tiene eso, de alguna forma siempre está ligada a la historia de la gente", reflexionó, tranquilo, desde uno de los salones del Hermitage Hotel.

Y siguió: "La música te toca fibras que ya viviste, a lo mejor no fue un momento brillante de tu vida, pero había otras cosas que eran buenas, es imposible que la gente se olvide de una canción de Sandro o de Leonardo Fabio, por eso se los sigue recordando y homenajeando. Cuando la gente se enamoró, cuando iba al secundario, en los asaltos había una melodía de fondo y eso te retrotrae a una época en la que por ahí fuiste más feliz que en el presente".

Junto a esos cantantes mencionados, a los que incluye a Cacho Castaña y hasta a Charly García, Palito se siente parte de la generación del '60, esa en la que "los valores se veían de otra manera". "Hoy es como que la vida te apura mucho y entonces los chicos consumen y descartan, es difícil que les quede una cosa muy profunda, por eso los Beatles serán los Beatles eternamente", opinó.

Siempre agradecido por el fervor de sus seguidores, quienes recientemente en Mendoza lo obligaron a hacer tres bises en la misma noche de "La luz de Francisco", canción que le dedicó al Papa -"Nunca me había pasado algo así", confió-, el popular artista reconoció que, no obstante, la nueva generación de músicos se encuentra más preparada para afrontar los desafíos de la profesión, un aspecto positivo del presente. Y en ese grupo, ubicó a su hija Rosario.

"La veo a Rosario que un día nos dijo que quería cantar y empezó a estudiar y a estudiar, grabó un disco en Estados Unidos, lee música perfectamente y canta junto a Charly García... y si hay algo que Charly no va a hacer en su vida es tener a una persona por compromiso en el escenario, Charly la escuchó cantar varias veces y cuando Hilda Lizarazu se fue él me llamó y me dijo que quería tenerla.'Es la voz que necesito', me dijo. Charly es exigente", contó.

Palito se manifestó seguidor de la carrera de Abel Pintos y de la banda "Tan biónica": "Es uno de los últimos grupos que salió que escucho", dijo y, además, se declaró "fan número uno de Charly".

Como se recordará, acompañó el tratamiento médico que realizó Charly García en la quinta que Palito tiene en la ciudad de Luján. Convivieron durante siete meses y forjaron más que una amistad, "una hermandad", la definió.

-¿Por qué lo ayudó tanto a Charly?

-Dios me puso ahí, nada es casualidad, las cosas están predestinadas, tienen que suceder de una manera. En el momento en que todo estaba sucediendo él no quería ir a ninguna granja y la jueza buscaba lugar. Yo le dije que tenía mi casa en Luján. Tal vez pueda hacer una recuperación, dije. Y vivimos siete meses de mucha charla y de mucha música. Esas cosas no se piensan, se dan. Yo me quedé ahí a acompañarlo y él puso todo lo demás: el esfuerzo, la angustia. Me alegro haber estado, no fue casualidad. Para mí es, lejos, el mejor músico argentino. Y lo terminé de descubrir ahí, en el estudio. Nunca escuché a alguien tocar tanta música clásica, porque esa es su formación, a los once años se recibió de profesor de música.

-¿Sigue creyendo en el amor?

-A partir del amor se hace todo, nada se puede concebir sin amor. La vida finalmente es sencilla y se maneja siempre por los mismos valores, por más sofisticada que ahora se presente. Los valores son los fundamentales, los del espíritu, los que tienen que ver con tus verdaderos afectos, la esencia real del ser humano es la motivación que tiene para vivir con el amor, el amor a una persona, a los hijos, a los amigos, al lugar donde vivió. Hubo un momento de mi vida cuando me vine de Tucumán en que yo anhelaba, soñaba, me despertaba y decía tengo que cantarle a la vida, y bueno, por ahí hay gente que complica la vida más de lo que corresponde y por ahí hay grandes poetas que le cantan a la vida de una forma maravillosa, yo le canto siempre desde un lugar que es muy llano y muy simple porque no me empapé en los claustros universitarios, ni de las grandes academias, me empapé de vida, entonces a lo único que le puedo cantar es a eso.

-¿Después de tantos años de carrera, siente que se está retirando?

-Siento que todos los días estoy empezando, porque además siempre quiero aprender algo, aprendo de mis nietos. No puedo creer, esos chiquitos vienen con otros chips, manejan aparatos que yo no puedo manejar, no me imagino diciéndole las cosas que ellos me dicen a mis abuelos o a mis padres. Jugamos al fútbol, yo soy de River y dos de ellos de Boca y me cargan y se ríen. Si yo no sé disfrutar de esto es porque no tengo ninguna sensibilidad...

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