Grietas, caída de revoque de las paredes, suciedad y hasta agujeros en el techo del primer piso son parte hoy del centenario edificio juninense.
Pero eso no es todo. Si se caminan unos pasos más, el panorama es casi desolador. Un edificio en ruinas, en un estado que no es consecuencia del accionar vandálico del 10 de marzo, sino producto del sistemático abandono al que fue sometido por años.
Los cables de los aires acondicionados flotando en las paredes, falta de pintura en muchos lugares que hacen que el hermoso rosa que tenían las paredes ya sea un mero recuerdo, revoques y caída de revoques en varios sectores y grietas forman parte del paisaje.
A la derecha, el nuevo ascensor recién colocado, una necesidad para los tiempos de hoy y para que ancianos y personas discapacitadas puedan acceder a la planta alta del edificio. Sin embargo, algún error grave de cálculo hizo que su colocación y funcionamiento prácticamente destrozara el mármol de la escalera, un ex objeto del patrimonio histórico local.
En el primer piso, hacia el final, un agujero en el cielorraso hace las veces de pasadizo para las palomas.
Una ausencia
En agosto de 2011, un lunes la comunidad juninense amaneció con una sorpresa: la centenaria palmera que adornaba el jardín central del edificio municipal había sido retirada.
El pedido de informes que presentó en ese momento un bloque de concejales jamás fue respondido, como tampoco repuesto el ejemplar.
“Hemos asistido horrorizados a un acto que nos deja totalmente estupefactos: la desaparición total de la bellísima y centenaria palmera que constituía la marca distintiva del patio de nuestro edificio municipal, típica construcción de estilo colonial, actualmente en lamentable estado de conservación”, señalaron desde el espacio de la Coalición Cívica en ese momento.
Ahora, la falta de sombra en los pasillos y el sol golpeando sin piedad las ventanas de las oficinas, hacen que el recuerdo de la palmera esté más presente que nunca.
Sin mejoras
En el 2010, cuando la Provincia entregó recursos al municipio para refaccionar los baños de la planta baja y colocar el elevador, el intendente Mario Meoni había asegurado que "durante todo este tiempo hemos trabajado intensamente en mejorar las instalaciones de la Municipalidad, para mejorar las condiciones de trabajo de los empleados y la calidad de atención a los vecinos”.
A pesar que se abrieron nuevas oficinas en otros edificios, aún hay varias dependencias atendiendo en el lugar. Por eso, hay siempre vecinos parados esperando en los pasillos, sin resguardo del frío o el calor.

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