El palacio desvirtuado

El anuncio de la realización de concursos para incorporar pesonal en la Justicia se empañó con la cantidad de nombramientos que se hicieron en el poder
La tarde de otoño empezaba a despedirse cuando el abogado pidió un té. Hablaba rápido como si estuviera totalmente seguro de lo que decía. Muchos lo saludaban, él levantaba la mano y sonreía. No tenía tiempo de incorporarse para dar besos o abrazos aunque fuera integrante del fuero federal. Mientras el bar de frente a la plaza Urquiza empezaba a tomar ritmo -y olor de noche- este hombre que conoce a fondo los pasillos de Tribunales se suelta. Reconoce que el ideal para el funcionamiento de la Justicia es tener concursos igual que con los jueces. Pero eso lo dice cara a cara y bajo el lamentable "off de record" en el que esconden las verdades los políticos. De su monólogo imparable se puede rescatar que alguna vez habrá concursos para designar al personal. Suena a una promesa de campaña. Los viejos de hoy ya lo escucharon cuando eran adolescentes. También oyeron que es el mejor sistema para darle transparencia al funcionamiento de la institución que sea. En el momento que da un sorbo de té se puede hacer una pregunta: ¿Y la cantidad de nombramientos que ya se hicieron? La respuesta no demora ni un segundo: "todos son responsables de eso. No creo que alguien pueda sacar los pies del plato". La frase es casi un réquiem a la calidad institucional.

Capas geológicas

Aquel monólogo, más que una charla o una entrevista es simplemente una enseñanza. En el Poder Judicial hay capas geológicas de acuerdo a los tiempos transcurridos. Un profundo estudio profesional determinaría que después de la era "predática" llegó el tiempo "gandurásico" y luego el "goanezoico" y tanto otros. Cada vocal de la Corte ha sabido canalizar no sólo las presiones propias sino también las ajenas para hacer nombramientos. A quienes burlescamente reconocen que las designaciones alguna vez llegaron a realizarse por turno: "ahora es tu turno para poner a alguien; luego te toca a vos y así sucesivamente".

Hubo un tiempo que fue hermoso para las designaciones. Fue cuando vocales del Tribunal de Cuentas, de la Corte y de los Tribunales Federales eran tan cercanos que podían pedir que a los hijos de los unos los nombraran en el fuero de los otros y viceversa.

"La era estofanozoica"

La llegada del actual presidente de la Corte a ese lugar trascendental para la vida democrática no fue principalmente por sus méritos jurídicos. Sus lazos de amistad con el gobernador de la Provincia lo acercaron a la presidencia. Tanto que lo primero que declaró cuando asumió fue que su relación con el primer mandatario no iba a perturbar su gestión. Después de este pecado original habló de la importancia de instalar concursos en la administración de Justicia.

Fracasó.

Apenas asumió comenzó una carrera meteórica de designaciones. Seguramente, como lo reconoce el letrado de las primeras líneas de este texto, en muchos casos los nombramientos estaban atados al amiguismo o a los pedidos de sus colegas tribunalicios. El primer año de Antonio Estofán dejó claro que el sistema es mucho más fuerte y que las promesas son palabras que se las lleva el tiempo.

En el haber de este flamante presidente de la Corte hay decenas de nombramientos y muchos amigos o inquilinos del poder. Cuando se le pidió explicaciones, Estofán calló e inclusive se negó a atender a LA GACETA que intentó pedirle precisiones sobre esta contradicción. Al mismo tiempo declamaba en pos de la transparencia del poder y de la necesidad de aclarar las cosas tal cual lo hizo cuando estalló el conflicto de los fiscales con el jefe de Policía.

No fue el único que se llamó a silencio. Jueces, camaristas, fiscales y vocales no se animaron a expresar ni una palabra sobre estos nombramientos modelo 2010. Como lo dijo aquel abogado muy pocos pueden sacar los pies del plato. Estofán perdió una gran oportunidad de diferenciarse de otros que consolidaron las capas geológicas de los Tribunales tucumanos. Anunció los concursos bastante tarde.

Negar las virtudes

Esta semana que ya es parte del pasado tucumano, la máxima autoridad de la Justicia se sentó al lado del vocal René Goane para dar a conocer una de las noticias más importantes: la creación de los concursos para designar a los empleados del palacio. Es difícil de explicar las ventajas cuando esta gestión hizo una ampliación significativa de la planta. En los pasillos de Tribunales los propios empleados que hablan con temor y por lo bajo no se sintieron a gusto con el rimbombante anuncio de Estofán. Por eso se quejaron de designaciones amistosas de personal con apellido Dato, Goane y Veiga, además de otros parientes vinculados no sólo a Tribunales sino también a la Facultad de Derecho. Si antes de empezar a realizar las designaciones se hubieran impuesto los concursos es posible que las mismas personas hubieran ingresado y no soportarían hoy la pérdida de sus virtudes laborales. Con esta demora en cumplir las promesas se ha desvirtuado a los empleados que ingresaron a la Justicia en este lapso por más idoneidad y esfuerzo que hayan puesto los nuevos empleados judiciales. LA GACETA reclamó más de una vez las acordadas de nombramientos y lejos de transparentarlos quedaron en algún cajón guardadas, sin embargo no pudo esconder ni a los empleados ni a los nuevos funcionarios.

Como buen amigo, Estofán imitó algunos procederes del gobernador de la provincia. Una de las inquietudes fue saber todo lo que pasa en el poder. Por eso al comenzar la semana una de las preocupaciones de los vocales de la Corte era determinar quién había hecho trascender las designaciones. De nuevo, la preocupación no era que se supiera lo que pasaba ni dar explicaciones sobre lo realizado sino saber cómo había llegado a la prensa alguna información. Es decir, ningún aporte a la democratización de las instituciones.

Para llegar a la conformación de los concursos el Presidente de la Corte tuvo que hacer un extraordinario esfuerzo para ponerse de acuerdo con el gremio, con los vocales y con los magistrados, lo cual no habla ni de la fortaleza del presidente ni del interés de los demás sectores por producir un cambio total en el funcionamiento administrativo de la Justicia.

Había un juez que rumiaba su preocupación por haber insistido más de la cuenta para que se nombre a un pariente hace tiempo. Cuando LA GACETA intentó dialogar con él para reflexionar sobre este edulcorado, pero tardío anuncio, respondió: "qué voy a hablar yo si también se designó a mi hijo". Su sinceridad había sucumbido a un sistema cargado de nepotismo que se ha convertido en un virus nacional, tal cual lo reconoció uno de los pocos magistrados que habló de este tema, Carlos Courtade.

Volver a empezar

Ayer, los políticos peronistas se enteraron del fallecimiento de un concejal que terminó precisamente en Tribunales a causa de algunas irregularidades ocurridas en el Concejo Deliberante que integró hace dos décadas. El hombre soportó los ataques de la prensa y esperó pacientemente la sentencia de la Justicia que lo sobreseyó. Como una búsqueda de limpiar culpas Arturo Figueroa decidió crecer y superarse a sí mismo. Se inscribió en la facultad de Derecho y consiguió su título. Dio vuelta una página y escribió con mayúsculas, pasión e hidalguía el último capítulo.

"Los momentos de mi vida en los que yo he crecido tienen que ver con los fracasos, los momentos de mi vida en los que yo he empeorado, tienen que ver con el éxito. El éxito es deformante, relaja, engaña, nos vuelve peores, nos ayuda a enamorarnos de nosotros mismos; el fracaso es todo lo contrario...". Eso piensa Bielsa, no el formado canciller que escribe cuentos y habla con erudición. Lo dice, Marcelo, el director técnico de fútbol.

En aquella mesa de café, saludos y sincericidios el abogado que llegó a importante funcionario judicial, se despidió como se despiden los ganadores: "alguna vez va a haber concursos para designar a los empleados. Cuando ocurra, no hay que mirar para atrás sino para adelante. Es un comienzo". Dependerá de Estofán que eso sea verdad y de que no se vuelva a faltarle el respeto a las virtudes

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