La feroz crítica a la mayoría de los espacios de atención gastronómica de la ciudad, la expresó la especialista Julieta Quindimil. "Cuando yo salgo a comer busco la experiencia, la atención, el cuidado, el detalle, el plato y el vino rico. Y para mi ese es el todo que me da placer".
"Que el 85% de los restaurantes de Bahía no inviertan en adquirir copones y pretendan que bebas una botella de $150 con tu plato en una horrible copa de vidrio de 200cc, que además, generalmente es de agua.. me enfurece realmente".
"No puedo creer que todavía no entiendan un concepto tan sencillo sobre el cual se habla siempre: el contenedor modifica sin remedio la percepción del contenido. Ya no pido -aunque debiera- que innoven en ofrecer una Carta de vinos atractiva y sorprendente; tampoco hablo de temperaturas de servicio acordes (porque me fui acostumbrando poco a poco a beberlos como llegan a la mesa, salgo a cenar no tengo ganas de esperar 20 minutos que me sirvan un Cabernet a 17°)".
"También aprendí a soportar las subestimaciones del tipo "¿que sabrá esta mina que me dice que el vino esta caliente" y la consecuente discusión que termina en la disculpa clásica: "Perdón. No sabia a que se dedicaba".
En su cuenta de facebook, la sommelier Quindimil agregó que "No me dan ganas de salir a comer en Bahía así, de este modo. Porque cuando yo salgo a comer busco la experiencia, la atención, el cuidado, el detalle, el plato y el vino rico. Y para mi ese es el todo que me da placer".
"Hoy en un restaurante de alta cocina, el vino es tan importante como todo lo demás".
"Ojo con creer que nadie se da cuenta. Les voy a llenar el restaurante de abeceistas exigentes.
No va con ánimos confrontativos. Tienen los errores pegados a la nariz y no los ven".
"Es una cuestión de voluntad. Además, si me cobran el cubierto, algo demodé en todos lados, por lo menos poneme de los buenos".
Comentá la nota