Más padrinos platenses llegan con ayuda a escuelas del Norte

La solidaridad platense llegó hasta una escuela santiagueña donde los niños y sus familias viven sin luz, sin gas, sin agua potable, y donde los chicos conocieron un semáforo gracias a un trabajo que realizaron alumnos de dos escuelas de la Ciudad.

La semana pasada, representantes de la Escuela N° 17 de Villa Elisa, del colegio María Teresa de Pereyra y de la comunidad guía-scout San Francisco de Asís viajaron hasta el establecimiento educativo que apadrinan en Pozo Mosoj, pequeña e inhóspita localidad que se levanta en pleno centro de la provincia norteña, para llevar alimentos y juguetes por el Día del Niño. Y comprobaron en carne propia la hostilidad de la geografía de la zona, pues el camión que los transportaba se encajó y los dejó a mitad de camino. Pero no bajaron ni piensan bajar los brazos, y en noviembre traerán a 20 chicos a La Plata. Chicos que nacen expuestos a una tasa altísima de mortalidad infantil y casi sin acceso a centros de salud.

La Escuela 17 apadrina desde hace más de dos años a la N° 753 de Pozo Mosoj junto con la comunidad scout y el colegio María Teresa de Pereyra. En 2012 realizaron un primer envío de alimentos y útiles, y luego, en noviembre, algunos integrantes de las 3 instituciones fueron personalmente a pintar la humilde escuelita y armarle una biblioteca.

Días atrás volvieron para llevar más ayuda y, sobre todo, para realizar una reunión de padres y ultimar los detalles del viaje que “nuestros ahijados realizarán a La Plata en noviembre. La idea es que vengan alrededor de 20 chicos a conocer a nuestros alumnos y la ciudad, un cine, un teatro, una plaza, cosas sencillas, pero que ellos nunca han visto. Para eso esperamos contar con ayuda, pues hasta hoy sólo hemos tenido el invalorable apoyo de particulares. Pero no alcanza”, dijo Irene Polverg, orientadora social del centro educativo de Villa Elisa.

Esfuerzos no ahorraron. “Para llegar a la escuela tuvimos que viajar 24 horas en tren y 3 en camión. Pero como los caminos están intransitables debido a la sequía, nos quedamos encajados y el camión se volvió, dejándonos en la mitad del monte con todas las cosas, que finalmente llevamos a pie, en caballos y motos”, relató.

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