Por mes, 120 padres suplican ayuda para sus hijos “perdidos” por drogas y alcohol

El Centro de Rehabilitación de Adicciones que funciona en el predio del ex Hogar de Ancianos, atiende diariamente a más de 22 jóvenes que padecen adicción a sustancias tóxicas.
El consumo de sustancias tóxicas y la ingesta de bebidas alcohólicas entre los adolescentes se están tornando preocupantes en Santiago del Estero, observándose un sostenido aumento de casos que afectan a chicos y chicas de 13 a 19 años.

Sin embargo, simultáneamente al incremento del consumo, también se advierte una mayor demanda de pedidos de tratamientos por parte de los familiares de los jóvenes afectados por las adicciones.

Al respecto, EL LIBERAL pudo establecer que unos 120 padres acuden por mes al Programa Provincial de Prevención de la Drogodependencia, para suplicar ayuda profesional y asistencial para sus hijos “perdidos” por las drogas y el alcohol.

En muchos casos, se trata de menores, algunos de tan sólo 13 años de edad derivados desde los distintos Juzgados del Poder Judicial provincial.

En este sentido, la Prof. Claudia Tarchini, referente del programa, informó a este diario que a partir de mayo comienza a incrementarse la demanda familiar de ayuda que había descendido en el mes de marzo, y agregó que las consultas y los pedidos de ayuda de los padres se acentúan durante las vacaciones de invierno.

En este punto, recalcó que cuando los padres acuden al programa “lo hacen porque se ven imposibilitados de controlar a sus hijos, aducen que están limitados para sustraerlos de las adicciones”.

Indicó que la mayoría de los casos que se atienden en el programa es por policonsumo: alcohol, psicofármaco y marihuana, “aunque también se ven algunos casos de chicos y chicas que son adictos a la cocaína, otros que sólo consumen marihuana y un gran número que ingieren bebidas alcohólicas, que es la puerta de ingreso a las adicciones de las sustancias tóxicas”.

En equipo

En cuanto a la asistencia a los adolescentes y a sus familiares que incluye, además de padres, a tíos y abuelos, subrayó la Prof. Tarchini que cuando acuden al programa son atendidos por un equipo interdisciplinario integrado por psicólogos, trabajadores sociales y operadores terapéuticos en el Centro de Contención, Orientación y Derivación a Familiares y Amigos de Adictos (Cedecor), que funciona en Salta 270, los días lunes y martes, a las 18 horas.

La mecánica de atención pasa por remitir a los chicos al consultorio para evaluación y tratamiento, mientras que la familia es derivada a un grupo de ayuda y orientación.

Además, el programa provincial trabaja en coordinación con el Centro de Rehabilitación de Adicciones de Santiago del Estero que funciona en el predio del ex Hogar de Ancianos, ubicado en avenida Belgrano (s) al 5.000.

Explicó Tarchini que una vez que se atiende la primera demanda, el adolescente afectado por las adicciones es derivado al centro “donde recibe la adecuada atención médica y psicológica, y un buen seguimiento y contención”.

Comunidad terapéutica

El director del centro, Lic. Guillermo Arcuti, informó: “Actualmente estamos atendiendo diariamente a 22 jóvenes de 16 a 19 años, algunos en el centro de día, otros en evaluación y el resto en consultorios externos, son casos por demanda espontánea y también por derivaciones del programa provincial”.

Sintetizó que la modalidad de trabajo es en base al modelo de comunidad terapéutica que tiene tres etapas: evaluación, centro de día con jornada completa, y próximamente se habilitará internación completa de lunes a lunes, las 24 horas.

Con relación a las adicciones prevalentes que se atienden en el centro, señaló el director: “En Santiago tenemos el consumo de marihuana y de cocaína, pero en todos los casos está presente el consumo de alcohol, que es la droga del inicio. Es una especie de rito de iniciación comenzar el secundario y empezar con el alcohol”.

Advirtió que cuando un joven se convierte en adicto “es porque ha llegado a la última etapa del proceso de la carrera adictiva que comienza por experimentación”.

Agregó: “Es importante que la familia asuma un rol preponderante, porque en la etapa de experimentación se empiezan a notar ciertas situaciones raras y distintas en los hijos, por lo cual hay que intervenir rápidamente, ya que de la experimentación se pasa al uso, al abuso y finalmente a la adicción, que es la última etapa de todo el proceso”.

Dejó en claro Arcuti que “no se llega a la adicción por la ingesta de una, dos o tres dosis de alguna sustancia psicoactiva, que no necesariamente tiene que ser legal o ilegal, y vemos que el alcohol es legal y está haciendo estragos entre los jóvenes”.

También denunció que ha observado que en los últimos diez años ha ido en aumento el abuso de sustancias proactivas por parte de los jóvenes.

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