En San Martín, el colegio realiza sus tareas desde hace 18 años en una instalación que sólo tenía una vida útil de cinco. En la última década, se duplicó la matrícula y ya cuenta con más de 400 alumnos.
Según explicaron, el lugar donde funciona la institución forma parte de un obrador que fue desmontado tiempo atrás cuando se finalizó la construcción de una represa. Esas instalaciones tenían una vida útil de cinco años pero ya pasaron 18 desde aquel momento. Como principal inconveniente señalaron la preocupación por el mal funcionamiento de la caldera, entre otros aspectos que aquejan al viejo edificio escolar que fue construido con chapas y cartón prensado.
El 26 de octubre pasado la escuela cumplió 18 años de funcionamiento con una matrícula que se duplicó en los últimos 10 años, ya que pasó de 200 alumnos a los más de 400 que posee en la actualidad.
Los padres pidieron el apoyo de los concejales para gestionar la construcción de un nuevo edificio y así conseguir que sea incluido en el presupuesto provincial. Detallaron que la escuela ya tiene un terreno para poder llevar a cabo la obra. Los ediles aseguraron que estaban al tanto de la situación y, además, se comprometieron a relizar una visita a la escuela.
Los padres reclamaron que tiempo atrás llegaron a la ciudad funcionarios provinciales para presentar el proyecto de construcción del denominado “Polo Educativo”. “Después de esa presentación no regresaron más”, indicaron.
Pocas semanas atrás, los padres habían enviado una nota de reclamo a la flamante secretaria de Educación, Cultura y Deporte municipal, Fernanda González. En el escrito detallaban la necesidad de contar con respuestas “urgentes” a los problemas.
Entre otros aspectos, detallaron que sólo funcionan cinco de las 18 canillas ubicadas en los lavatorios de los baños. Además, precisaron que esas cinco largan agua en forma continua porque no se pueden cerrar, lo que demanda una erogación de seis mil pesos mensuales.
También reclaman la colocación de una ventana en la cocina para su correcta ventilación, la poda de los árboles del ingreso y del cerco vivo y el mantenimiento continuo del sistema de calefacción en todos sus componentes.
Para hacer más visible su solicitud, los padres dispusieron pancartas en el cerco perimetral con la intención de que “todos conozcan la situación de riesgo por la que atraviesa la escuela que funciona en virtud del cuidado y el esfuerzo que toda la comunidad educativa hace todos los días”.
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