Padres apuntalan una escuela para que no se siga hundiendo

Padres apuntalan una escuela para que no se siga hundiendo
Las paredes de un colegio de Parque República están cediendo frente a un suelo de mallines. Los padres tomaron el establecimiento. Piden que la Provincia construya otra escuela.

Uno se siente borracho. Pero no lo está. Quien ingrese al salón de usos múltiples de la escuela Atilio Argüello, de Parque República, seguro perderá el equilibrio y pensará que se ha tomado unas copas de más. Pero es sólo una sensación. Lo que aquí en realidad sucede es que el suelo está hundido, las paredes han cedido y, por ende, el techo se te viene encima. Como la casa de Casper en Villa Carlos Paz.

“Hace mucho tiempo vemos grietas. Pero lo tomábamos como algo natural –cuenta una maestra–. La escuela está ubicada en un terreno con mallines. Y cada vez que se producen filtraciones, las paredes ceden. Hacíamos chistes. Decíamos que el colegio se estaba acomodando. Que había que esperar que pasara el temblor”.

Pero el temblor no pasó. Llegó con mayor intensidad. Fue el jueves pasado, a las 10. Un grupo de chicos de sexto grado bailaba folclore para el acto del 25 de Mayo. Cuando el piso se hundió y todos tuvieron que correr al patio.

“Parece que los chicos habían comido bien –bromea Estela, una de las madres–. En el medio del zapateo, se escuchó un estruendo. En el piso del salón se había formado un pozo. Las maestras sacaron a los chicos al patio y las mamás organizamos una toma”.

Esta escuela es una de las cinco que durante abril y mayo reportaron problemas de infraestructura o inseguridad. Las demás son la Julio Díaz Usandivaras de Las Lilas, el Ipem 115 de Alberdi, la María Madre del Tránsito de Villa Boedo y el Ipem 338 Salvador Mazza en Marqués Anexo.

Una cuadrilla de Infraestructura del Ministerio de Educación acudió al lugar. Evaluó la posibilidad de instalar 10 contenedores en el patio. Prometió que las aulas móviles estarán calefaccionadas.

Cuando pase el temblor. La escuela Atilio Argüello está ubicada en el oeste de la ciudad de Córdoba. Chocorí, Paine, Ancalán, Necuñán y Manuel Namuncurá son los nombres de las calles de este sector de Parque República. Son palabras nativas, la mayoría de origen mapuche. Al igual que los pueblos originarios, quienes habitan hoy estas tierras también se sienten postergados.

“Ya mandamos notas y tomamos una vez la escuela. Fue hace 3 años, cuando se hundió el tanque de agua, también por las grietas. Pero a las palabras se las lleva el viento, por eso decidimos tomar la escuela”, dice Valeria, otra mamá.

El 5 de mayo de 1994 quedó inaugurado el edificio de esta escuela, que venía a suplir la falta de espacio de una institución anterior: la Teniente Ávila. Gabriela estuvo en la inauguración del edificio al que asistirían tres de sus siete hijos. “Hicieron el acto pero la escuela no estaba lista”, recuerda la mujer.

Pasada la época de esplendor, comenzaron las grietas. Todo el terreno está sobre mallines. La propia casa de Gabriela se hundió, hace 5 años. Fue una madrugada de invierno en la que sólo atinó a meter rápido a sus hijos en el baño.

El miércoles pasado, en el patio de la escuela se formó una nueva grieta. Las baldosas cedieron 5 centímetros y la pared comenzó a ceder. Al día siguiente, sucedió lo de la clase de folclore. Y desde ese tiempo a esta parte, la tierra parece querer tragarse al edificio. Una de las columnas del SUM comenzó a rajarse, en el aula de primer grado estallaron los vidrios y en el baño saltó el mobiliario.

“Estamos trabajando para darle una respuesta a la comunidad. Tenemos que evaluar distintas alternativas para salir de esta emergencia edilicia”, explicó un vocero del Ministerio de Educación provincial.

En tanto, en la escuela la mesa está servida. En la galería marcha un pollo al disco con arroz. Las mujeres se atrincheran. “Esto pinta para largo –comenta Natalia–. No nos moveremos hasta que veamos la nueva escuela”.

Evalúan contenedores. Padres y docentes de la escuela Atilio Argüello de Parque República no están de acuerdo con el traslado de los alumnos a otra institución. Una posibilidad que baraja el Ministerio de Educación provincial es la instalación de 10 contenedores en el patio.

En diciembre del año pasado. el ministro de Educación de Córdoba, Walter Grahovac, informó que había 33 escuelas con aulas móviles, sobre un total de 3.400 establecimientos. Detalló un plan de obra para erradicar contenedores de los colegios, que marcha a ritmo lento.

La mayoría de los casos son secundarios que necesitaron más espacio porque ampliaron la demanda

Móviles. En 33. A fines del año pasado, el ministro de Educación Walter Grahovac informó que 33 escuelas tenían contenedores.

Solución temporal. Las aulas móviles son contendores de chapa galvanizada que reemplazan el ladrillo. Son soluciones provisorias.

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