Padres alarmados por la violencia extrema en inmediaciones al Colegio Mariano Moreno

Padres alarmados por la violencia extrema en inmediaciones al Colegio Mariano Moreno

Daniel Alberto Berengeno, padre de un joven de 17 años que fue atacado y cortado con una botella de cerveza rota, le dijo a “el Retrato…” que los ataques, de una “banda” de entre 15 y 20 chicos, son constantes. No solo generan peleas, también delinquen. “Por un milímetro no le cortaron la carótida”, manifestó.

“Por un milímetro no le cortaron la carótida”. La frase, fuerte y alarmante, le pertenece a Daniel Alberto Berengeno, padre de un joven de 17 años que hace muy pocos días fue atacado por una banda apenas salía de cursar en el colegio Mariano Moreno (Mitre y Alberti). Colegio Nº 24.

El motivo de la reunión fue porque en las inmediaciones del Colegio se vienen sucediendo, casi todos los días, problemas de violencias con chicos que son ajenos al establecimiento educativo. Entonces, le pedimos a la policía, el colegio y los propios padres de los alumnos, que nos juntemos todos para buscar soluciones”.

“Primero fueron peleas y consumo de alcohol y drogas en las puertas del colegio. Después con los robos”, dijo sobre una “banda” de entre 15 y 20 chicos, que “desde el año pasado actúan en grupo, en los horarios de entrada y salida de los alumnos”. “Banda” que, según dijo, “permanentemente se junta en la Plaza Mitre. Entre ellos, adultos de hasta 23 años”.

“A mí hijo lo voy a buscar seguido al colegio – continuó - y estos problemas ocurren continuamente. Y la solución no pasa por cambiarlo de escuela. Si lo llevo para otro lado, el que lo reemplace sufrirá el mismo problema. Entonces, la solución pasa por hacer algo”.

El salvaje ataque a su hijo

“Soy el papá del chico que fue atacado y cortado con una botella de cerveza rota en la zona del cuello”, describió Daniel, totalmente dolido por la horrible situación que padeció su hijo. “Lo atacaron chicos que no pertenecen al colegio. Lo presencié. Y sé por qué lo hicieron”, apuntó.

“Si bien fue agredido un martes, el viernes anterior se había peleado con un estudiante en el patio del colegio. Una pelea de adolescentes. Pero esa pelea se trasladó a la calle. Resulta que ese joven pertenece a la banda que se junta en la Plaza Mitre. El lunes siguiente, en la entrada de gimnasia, lo agarraron cinco chicos y lo destrozaron a trompadas”, esbozó.

Y detalló: “El martes, cuando estaba estacionando el coche para ir a hablar con la directora, veo que mi hijo estaba con su grupo de amigos en el kiosco de la esquina de Mitre y Alberti. Cuando me empiezo a acercar, veo que un grupo numeroso cruza la calle y comienzan a golpearlos. Los amigos de mi hijo salieron corriendo y llegué a separar a un par, para que no le pegaran más. Sin embargo, pese a estar con mi otro hijo de 24 años, también fue agredido con una baldosa que le abrió la cabeza. A mí también me tiraron una baldosa, pero no me produjeron nada grave. Solo dolor. Cuando intenté ayudar a mi hijo que estaba sangrando, un chico de la banda rompió una botella de cerveza y lo lastimó en el cuello. Le abrió la garganta. Le dejaron la carótida descubierta. Por un milímetro no se la cortaron”.

Consultado por el accionar de la policía, puntualizó que “aprehendieron a tres chicos que nada tuvieron que ver con el hecho”, sin dejar pasar que “al momento de los incidentes, no había ningún efectivo en la zona. Llegaron después”. “La policía, igualmente, se está comportando diez puntos. Mientras mi hijo estaba siendo atendido por los médicos en el Hospital Privado de la Comunidad, varios jefes se hicieron presentes para ayudarme. Les dije que no podía ser yo quien decidiera qué hacer, porque lo debíamos consensuar entre todos los padres y directivos, por eso el motivo de la reunión”, cerró.

-¿Por qué tan pocos padres en la reunión?

-Porque los padres no se involucran. Acá estuvieron la directora y la vice, algunos padres y los jefes de la Comisaría Segunda. Nadie más. Es más, hoy martes estuve charlando con Adrián Alveolite (secretario de Seguridad Municipal) y lo invité a la reunión. No vino.

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