En la segunda jornada del debate que tiene como principal imputado al "Gato" Araya, declaró el padre del jefe de la barra de Godoy Cruz, propietario de la casa donde ocurrió el hecho y amigo de las víctimas.
Carlos Alberto Aguilera, quien fue el primero en encontrar ese día los cadáveres de Darío Chochán Echeverrieta y José Chirola Escudero en su casa de fin de semana, relató ante el tribunal los últimos momentos en que los vio con vida.
El hombre llevó a las víctimas, a las que calificó como "amigos de la casa", en la mañana de 15 de enero de ese año a su propiedad ubicada en la manzana O del barrio semiprivado El Coral, donde debían ultimar unos arreglos en la pileta.
Cuando acudió a buscarlos, cerca de las 18, le llamó la atención que no se encontraban en donde debían estar trabajando y un equipo de música tenía el volumen muy alto. "Los fui a buscar a la pieza y lo encuentro al Chirola tirado, boca arriba y con los ojos abiertos. En otra habitación estaba el otro muchacho –Echeverrieta- muerto, con mucha sangre", narró.
Aguilera se dirigió rápidamente a un destacamento policial ubicado cerca del lugar y volvió con el personal policial. Según explicó, uno de los efectivos le informó que en una de las paredes de casa estaba escrito con sangre: "Sos vos Rengo". "Era un mensaje para mi hijo, pero hasta ahora nunca supimos el motivo por el cual hicieron eso", agregó.
"Si sabemos que esta banda –en referencia a los imputados- andaba tiroteando la gente amiga de mis hijos, porque antes de ese hecho tuvimos varios heridos. Desde septiembre y octubre venían los problemas con esta gente", amplió en relación al enfrentamiento de las dos facciones.
También indicó que en un principio, una persona de apellido Barroso debía llevar a los sicarios –que son los imputados Ricardo Ferreyra Ervida y Héctor Hueso Morales, según sostiene la instrucción- hasta El Carrizal, pero se le averió el auto y finalmente los trasladó Juan Carlos Colo Solar, el único de los cuatro acusados que enfrente el proceso en libertad.
Carlos Aguilera aseguró que las víctimas "tenían miedo porque eran como unos hijos para nosotros". "Una vez, el Chirola se encontró al Hueso y a Barros en Luján y lo entraron a seguir. Lo que ellos buscaban era que mi hijo quedara solo, entonces iban y tiroteaban a la gente amiga", detalló.
En sintonía, la esposa de Escudero, Patricia Elizabeth Marchena, declaró ante el tribunal que, días antes del doble homicidio, su esposo había llegado asustado a su casa. "Me vio el Hueso. Prepará una muda de ropa para vos y para el nene que nos vamos", le dijo el hombre a su esposa, aunque horas después se tranquilizó y le manifestó que "la bronca no es conmigo, no vamos a ir a ningún lado".
El día del crimen, fue el Rengo Aguilera quien le dio la noticia de la muerta a la mujer: "El Rengo me dijo que lo mataron".
Versiones similares entre los habitantes del lugar
Sin bien no pudieron aportar muchos detalles, cinco vecinos de la casa donde ocurrió el crimen coincidieron en que en la tarde de ese día, cuando se produjo el hecho, la música en la casa estaba a todo volumen.
Los testigos relataron que vieron a los albañiles trabajando en horas de la mañana, pero no observaron ningún movimiento de personas extrañas al barrio semiprivado, donde la mayoría de las casas son de fin de semana.
Quien sí notó esto fue el encargado de la barriada, Héctor Alfredo Guevara, quien relató que el día anterior circulaba en bicicleta, cuando un auto se detuvo y el conductor le preguntó la ubicación de la casa de los Aguilera y si se encontraba alguien en el lugar, porque iban a comer un asado días después.
Sin embargo, el testigo no pudo dar mayores precisiones sobre esa circunstancia. Sólo recordó que el sujeto era de "cuerpo grande", tenía alrededor de 30 años y circulaba en un auto "celeste o blanco".
Sangriento
El 15 de enero del 2010, dos sujetos –serían Ferreyra y Morales– llegaron acompañados por un tercero –Solar, sostiene la instrucción– al barrio semiprivado El Coral, ubicado en El Carrizal.
Allí, la familia de Daniel Rengo Aguilera construía una casa de fin de semana y se encontraban Darío Chochán Echevarrieta y José Chirola Escudero, dos albañiles amigos del ex jefe de la barra de Godoy Cruz.
Los hombres fueron asesinados con un pico y una botella. Lo que no sabían los sospechosos era que tenían el teléfono celular intervenido con el de Araya por una causa de drogas. Tras el crimen, Ferreyra Ervidia llamó a su jefe y le confirmó que había acribillado a los amigos de Aguilera.
Todos llegan acusados por doble homicidio calificado, aunque Araya en calidad de instigador, Solar como partícipe primario y Morales y Ferreyra como autores materiales.
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LA SITUACIÓN DE LA PARTE ACUSADORA
En el inicio del debate oral, la defensa integrada por Enoc Ortiz y Mariana Silvestri (defensora oficial), solicitó la recusación del fiscal de Cámara, Javier Pascua, aludiendo que perdería su "objetividad" ya que participó en un juicio anterior contra Araya y Morales.
Sin embargo, el procurador de la Corte, Rodolfo González, desestimó el pedido y el magistrado de Cámara podrá continuar en el proceso.
En tanto que la fiscal de instrucción, Claudia Ríos, pidió retirarse de la sala mientras declaraba el padre del Rengo Aguilera, porque tiene una causa pendiente con este por amenazas.
Pascua también pidió que se incorporen como prueba los análisis dactilares de los cables de una amoladora, con la cual habría aparecido enroscado uno de los cadáveres, los cuales serán cotejados con las huellas de los imputados.
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