En el marco del juicio oral y público al que fueron sometidos Pablo Celiz y su hijo Franco -previamente procesados por tenencia de estupefacientes con fines de comercialización- los jueces federales de Comodoro Rivadavia resolvieron declararlos penalmente responsables del delito por el cual fueron acusados y les impusieron la pena de 4 años y 6 meses de prisión, más una multa de 3.000 pesos a cada uno.
El juicio oral y público contra Pablo (45) y Franco (22) Celiz se llevó a cabo la semana pasada en la sala de audiencias del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia, cuyo cuerpo colegiado fue presidido por Nora Cabrera de Monella e integrado por Enrique Jorge Guanziroli y Pedro José de Diego. La Fiscalía fue representada por el fiscal de cámara, Horacio Arranz y los imputados recibieron la asistencia técnica del abogado particular, Guillermo Iglesias.
Según se desprende del fallo que se hizo público el viernes, la investigación surgió a partir de una denuncia anónima en la que se daba cuenta sobre la actividad ilícita que realizaba Pablo Celiz. Ello ocurrió el 21 de mayo de 2012 y tres días más tarde la juez federal Eva Parcio autorizó las medidas de vigilancia por parte de la policía. Así fue que de manera discreta se dio inicio a las tareas de inteligencia en la vivienda que sospechoso ocupaba en Antonio Cañal al 1.800 del barrio Stella Maris.
En menos de 4 meses se reunieron las suficientes pruebas como para solicitar allanamientos. El 14 de setiembre de hace dos años, se produjeron las diligencias en el barrio Stella Maris, Jorge Newbery y Rincón del Diablo, lográndose secuestrar poca cantidad de droga, aunque lo suficiente para probar que era la mercancía que comerciaban los Celiz.
Es que los investigadores ya contaban con un gran cúmulo de escuchas telefónicas y transcripciones de mensajes de texto, además de filmaciones que corroboraba el “delivery”: “Traeme 40g a la esquina de la Diosa”; “Traeme 150 de pica pollo”; “Aguantame una bolsa hasta el lunes, te dejo el documento”; “Estoy en el segundo piso de Sarmiento al… mandá mensaje cuando llegues”, son parte de los mensajes que fueron transcriptos por los investigadores.
El resultado de los allanamientos arrojó una cantidad de casi 28 gramos de cocaína fraccionada en distintos envoltorios y dinero en efectivo en la casa del barrio Stella Maris, donde vivía Pablo; mientras que en el departamento de San Martín y Patagonia, donde residía su hijo, los policías encontraron 17 gramos de marihuana. En ambos lugares secuestraron teléfonos celulares, algo que también ocurrió en el Rincón del Diablo, donde se alojaba la denominada “Diosa”. Los vecinos de esta, al enterarse que se producía un allanamiento en esa casa, comenzaron a enviarle mensajes de texto a Pablo Celiz advirtiéndole lo que allí se desarrollaba y avisándole que saquen todo lo que tengan en la casa. Para entonces la vivienda de Celiz ya había sido allanada.
A todo esto y en virtud de la prueba producida, el representante del Ministerio Público Fiscal acusó a Pablo y Franco Celiz por el delito de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, solicitando penas de prisión efectiva y multas.
Más allá de la oposición del defensor, el tribunal pasó a deliberar y tras evaluar la prueba resolvió declararlos penalmente responsables del delito por el cual fueron acusados, imponiéndoles la pena de 4 años y 6 meses de prisión, y multa de 3.000 pesos a cada uno.
A todo esto se debe tener presente que Pablo Enrique Celiz fue condenado a la pena de 3 años en suspenso en el marco de un juicio abreviado que se celebró el 26 de noviembre de 2010. A esa instancia llegó acusado como partícipe necesario en el homicidio de Andrés Monzón, la tentativa de homicidio de Mauricio Asenjo y del menor que se encontraba con las víctimas en la madrugada del 28 de octubre de 2009, tras salir de un “vip” de La Loma, aunque llegó a un acuerdo con la contraparte y reconoció que encubrió aquel delito, por lo que el juez José Rago lo condenó por encubrimiento agravado.
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