Padre e hijo, asesinados en emboscada fatal frente a San Gil

Padre e hijo, asesinados en emboscada fatal frente a San Gil

Las víctimas integraban un grupo de doce “promesantes” que iban a la fiesta del santo, cuando fueron sorprendidos en Sacha Pozo, por el otro bando compuesto por numerosos sujetos armados con revólveres, cuchillos y látigos. Suspenden la fiesta religiosa por temor a actos de venganza.

Dos promesantes de San Gil fueron asesinados ayer a la mañana a tiros y cuchilladas, durante una encarnizada emboscada frente a la capilla del “santo” en Sacha Pozo, distante 16 kilómetros de Clodomira, departamento Banda.

La tragedia estalló a las 7.15. Las víctimas resultaron, Martín Osvaldo Bracamonte, de 42 años, domiciliado en Urquiza prolongación, barrio San Javier II y su hijo, Martín Osvaldo Herrera (alias, “Sansón”), 24, proveniente del barrio El Tuscal, ambos de La Banda.

Según relataron testigos presenciales, los Bracamonte habían partido -desde La Banda- anteanoche, señalaron los testigos.

En total, sumaban doce promesantes que se dirigían a San Gil para trasladar hoy al “santo” hacia la ciudad capital. 

A la altura de Antajé, “aparecieron Gatito (Jorge Ferrero) y Udi” (Ibáñez)”, reveló a EL LIBERAL Franco Bracamonte, familiar de las dos víctimas.

Barbarie

“Ahí, los tipos llegaron en carros y caballos. Empezaron a pegarme rebencazos en la espalda. Corrí. Igual me siguieron, pero los perdí”, ahondó Franco.

Luego de ello, los doce hombres siguieron caminando; habrían hecho unos 27 kilómetros, hasta que arribaron a Sacha Pozo.

“Al llegar a la entrada, ellos salieron del monte. Eran un montón. Tenían cuchillos y revólveres”, graficó Franco.

Entre los doce promesantes había algunos niños, según se supo.

“Gritaban, pillenló y matenló”, dijo Miguel Alejandro Sosa, otro de los sobrevivientes, desencajado.

“Llovían los tiros por todos lados. Al primero que le dieron fue a don Martín. Gatito y Dudi mandaban a los otros”, afirmó.

Según la hermana y sobrina de las víctimas, Silvina Nancy Bracamonte, “mi hermano tenía ocho tiros en el pecho, la cabeza y uno en el ojo”.

A su vez, “Sansón” intentó defender al padre, pero al verse acorralado buscó correr hacia la capilla. 

“Lo alcanzaron. Vi el cuerpo. Él estaba degollado. También recibió un tiro en la garganta”, precisó la mujer. Fue tal la furia, que las balas también hicieron blanco en otras dos personas, pero éstas optaron por no buscar auxilio en los hospitales.

Recién cuando advirtieron que los Bracamonte estaban muertos, los homicidas y compañía emprendieron la huida hacia cualquier parte.l

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