El niño y su madre fueron vistos por última vez el pasado sábado 16 de marzo. Ella le dijo al padre del niño que iban a comprar un equipo deportivo y nunca más regresaron. Él asegura que la madre trabajaba como prostituta y estima que fue absorbida por los “regentes”.
Leonardo es secretario de la mutual Muten. Hace un año se separó de Rosa. Ella solicitó una prohibición de acercamiento por maltrato en la Oficina Fiscal N° 5, de Las Heras, y le fue otorgada por la Justicia de Familia. Él sostiene que esa denuncia fue por discusiones reiteradas y que nunca hubo violencia física. Estuvo un año sin ver a su hijo durante un año, hasta que su ex lo buscó.
“Hace 21 días Rosa me contactó por Facebook para que restableciéramos el vínculo. Entonces se fue a vivir a lo de mi madre, en el barrio Unión y Fuerza de Carrodilla. Allí estábamos los tres juntos aunque dormíamos en camas separadas, aunque tratando de volver a ser pareja”, contó Leonardo.
Cuando relataba esta situación, recordó el día que se reencontró con su hijo. “Me dio un abrazo y me dijo ‘hola papá, hola papá’. Fue hermoso”, expresó.
Pero algo ya había cambiado y Leonardo se enteró hace poco. Rosa decía que trabajaba en el geriátrico Los Nonos, ubicado en el barrio Unimev, de Guaymallén. Que hacía turnos de 24 horas de trabajo por 12 de descanso. Sin embargo, una vez que desaparecieron, el padre del niño fue a preguntar a esta casa para ancianos y le dijeron que desde el día 3 de marzo hacía turnos de 12 por 12, pero “ella no veía por la noche y todos creíamos que estaba trabajando”, manifestó.
No es el único indicio que tiene Leonardo para pensar que la madre de su hijo trabaja como prostituta. “En la cartera siempre tenía una gran cantidad de preservativos y una vez le dijo a mi hermana: ‘Si supieran tu hermano y tu mamá con la cantidad de hombres que me acosté el año pasado, se mueren’. Además, estaba tomando mucho, volvía borracha, pero lo de la prostitución lo pude constatar cuando desapareció”, explicó Ponce.
La desaparición
El pasado sábado 16 Leonardo, Rosa y Alan fueron a comer al McDonalds de Las Heras y Patricias Mendocinas de Capital. Alrededor de las 17, ella le dice que va a ir a comprarle un equipo deportivo a Alan que le habían pedido en el jardín y que le compraría un regalo a él, como sorpresa.
“Se fue con mi hijo y me mandó un mensaje a las 18.16 en el que me preguntaba si me gustaba más el color negro o blanco. Le dije que blanco y le pedí que volviera, porque hacía más de una hora que se había ido. Ella me dijo que la esperara, que estaba en la calle Córdoba pero no quiso que la fuese a buscar. Esto fue lo último que supe de mi hijo y de Rosa”, lamentó.
La prostitución
Desde ese momento Leonardo se puso a buscarlos, además de hacer la denuncia por desaparición de personas. Ya tenía indicios (los preservativos, el alcohol y las ausencias en la noche) sobre el trabajo sexual de Rosa. A partir de esa tarde en McDonalds descubrió más detalles.
En el geriátrico le hablaron de una tal Cristina, quien trabaja en otro hogar para ancianos. Le contaron que ella regentea chicas y que vive en el barrio San Eduardo de Luzuriaga, Maipú, junto con su pareja, un taxista. Y le advirtieron que eran personas “pesadas”.
Leonardo se trasladó el domingo a ese barrio y ahí le contaron los vecinos que esta pareja tiene a tres chicas trabajando. Que el taxista las lleva a departamentos privados por pedidos de clientes. Es decir, las explota sexualmente. Los vecinos también le dijeron el sábado alrededor de las 19.30 vieron a Rosa y al niño en el barrio.
Para Leonardo, con los datos que ha podido recabar, Rosa comenzó a ejercer la prostitución hace un año “y ahora se ha querido salir y no la dejan, por eso creo que la han raptado o la tienen ellos bajo amenaza de hacerle algo a mi hijo”, conjeturó.
Y recordó otro dato. “El domingo 11 de marzo Rosa fue al cine del Shopping con mi hermana. En el baño ella recibió un llamado, me conto mi hermana. Se puso a llorar y decía ‘me van a sacar a mi hijo, me lo quieren sacar’. Pero después se calmó”.
Y el viernes 15 se produjo otro episodio extraño. Leonardo contó que “Rosa llegó a la casa con una mano machucada y dijo que se le había caído un anciano con la silla de ruedas. Pero después que desapareció fuimos al geriátrico y me dijeron que eso no había sucedido. Yo creo que algo le pasó porque ahora se quería salir de la prostitución y no la dejan”.
Leonardo está desesperado. Después de un año sin ver a su hijo se reencontró con él hace 21 días y ahora desapareció. Teme por lo que le vaya a suceder al niño, no sabe nada de él ni de la madre. La posibilidad de que Rosa esté siendo víctima tratantes de personas y para seguir explotándola la amenazan con Alan, aterra al padre, quien dijo: “Se me acabaron las lágrimas”.
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