Padre Carlos Pérez sobre la causa Crescencia: “Es una gracia muy particular para la ciudad”

El sobrino directo de la venerable destacó la gran devoción que existe en Pergamino hacia la religiosa. Dijo sentirse “muy feliz” por el voto positivo de la Consulta Médica. Sostuvo que el resto de los pasos hacia la beatificación “es una rutina que suele ser rápida”.
Todos los años el Papa Benedicto XVI eleva a la gloria de los altares a un buen número de beatos. Pero para dar ese gran paso antes se desarrollan largos procesos, entre cuyos elementos figura la demostración de al menos un milagro operado por la intercesión del Siervo de Dios o del Beato. Esto significa que la Iglesia reconoce la veracidad de milagros indiscutibles.

Esta semana un grupo de médicos que conforman la Consulta Médica de la Congregación para las Causas de los Santos dio su voto positivo sobre la curación del caso presentado para la beatificación de la venerable María Crescencia Pérez.

La Consulta Médica se reunió el jueves por la mañana en el Vaticano y, por unanimidad, los siete doctores dictaminaron que la curación presentada cumple con los requisitos imprescindibles para que su voto sea positivo: fue instantánea, completa, duradera y científicamente inexplicable. Por lo tanto los doctores no dijeron que fue un milagro sino que manifestaron que desde su punto de vista (médico-científico) es inexplicable.

Ahora deben ocurrir otros pasos protocolares antes de que la venerable Crescencia sea declarada beata: el hecho extraordinario presentado por la Consulta Médica será discutido por el Congreso de Teólogos de la Congregación para las Causas de los Santos.

Después todos los antecedentes y los juicios de la Consulta Médica y del Congreso de Teólogos serán estudiados y comunicados por un cardenal (cardenal “Ponente”) a los demás integrantes de la Congregación. Luego, en sesión solemne de los cardenales y obispos de la Congregación para las Causas de los Santos, se dará su veredicto final sobre el “milagro”. Si el veredicto es positivo, el prefecto de la Congregación ordena la confección del decreto correspondiente para ser sometido a la aprobación del Santo Padre.

En la tercera etapa, y con los antecedentes anteriores, el Santo Padre aprueba el decreto de beatificación. En la cuarta etapa el Santo Padre determina la fecha de la ceremonia litúrgica. La quinta etapa es la ceremonia de beatificación. Para todos estos pasos aún no hay una fecha estipulada, aunque se estima que tanto el Congreso de Teólogos como el de los Cardenales y Obispos se podrían reunir antes de fin de año.

“Estoy muy feliz”

El sobrino directo de la venerable Crescencia, el padre Carlos Pérez, fue una de las tantas personas que recibió con enorme alegría la noticia del jueves.

El rector del Santuario de la Virgen de San Nicolás de los Arroyos confesó a LA OPINION estar “muy feliz”, porque “cuando las cosas son largamente esperadas uno espera que se concrete, pero ya incorpora, anticipadamente, la alegría de lo que va a venir. Este paso no es que me tomó de sorpresa sino que lo esperaba casi con seguridad. Pero estoy muy feliz, porque finalmente se llega, después de 28 años de abierta la causa, a esta parte, a correr el telón diríamos. Cuando volvía de Chile con su cuerpo yo decía que ojalá que antes de morir pudiera ver el proceso iniciado, y resulta que estamos viendo la parte final de la primera parte de la beatificación”.

Antes de oficiar la misa en acción de gracias en la Capilla del Colegio Nuestra Señora del Huerto (celebrada ayer por la tarde), el sacerdote dialogó con LA OPINION sobre los avances de la causa, los pasos que faltan para que sea declarada beata, la importancia de que Pergamino cuente con una beata, las gestiones para el futuro santuario de Crescencia y otros aspectos concernientes al proceso.

-Para los tiempos de la Iglesia, ¿el proceso marcha rápido?

-Ha sido muy rápida la mayor parte del proceso, después hubo períodos en que se estancó un poco pero no por dificultades del mismo sino por cuestiones de métodos y prolijidad.

Así que han sido 28 años desde el 24 de octubre de 1982, cuando viajamos a Chile por primera vez a buscar el cuerpo de la hermana Crescencia. Creo que octubre es un mes importante para ella, porque Crescencia viene a Argentina el 17 de octubre de 1983. Y a Pergamino llega unos días después. Y en este mes se produce este voto positivo de la Consulta Médica como el cierre del gran proceso.

-¿Qué tipo de acciones favorecieron el avance de la causa?

-Hace meses que estábamos esperando una definición clara en torno al milagro. Particularmente recuerdo cuando estuvieron en el Santuario de San Nicolás los obispos salesianos, hace unos seis meses, y uno de ellos sugirió a los demás obispos hacer una nota al prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, quien justamente es salesiano. Así que esa acción también ayudó.

Entonces a los pocos días llegó una carta del postulador señalando que la Congregación ya había recibido todo lo que pedía en orden al proceso del milagro, y que de ahí en más todo quedaba en las manos de la Congregación para las Causas de los Santos, o sea el proceso posterior, que consistió en primer lugar el estudio por parte de los peritos médicos y luego la Consulta Médica que dio su resultado favorable.

Se sabía anticipadamente que el milagro era irrebatible, eso nos lo dijo personalmente el postulador cuando hace unos meses fuimos con monseñor (Domingo) Castagna –obispo que inicio la causa cuando era titular de la Diócesis de San Nicolás- a Roma; nos dijo que no había que temer nada porque era muy evidente que era un caso milagroso.

-Monseñor Héctor Cardelli caratuló a los pasos siguientes de la causa como protocolares, ¿usted coincide con ese término?

-El resto de los pasos hacia la beatificación es una rutina que suele ser rápida. Ahora falta la reunión de los teólogos y luego de los cardenales, para que finalmente el Santo Padre defina el hecho como milagroso.

Ocurre que a nivel milagro los que tienen la palabra son los médicos, ellos son los encargados de evaluar si hay o no hay un hecho que escapa a los conocimientos de la ciencia. Los teólogos lo que hacen, por lo que sé, es averiguar si ella realmente fue invocada, si no hubo otra invocación importante, simultánea o de otros santos. Los teólogos volverán sobre la fama de santidad, que sabemos es evidente, o sobre otras gracias concedidas; y todo eso ayuda a establecer una visión en conjunto sobre este hecho puntual. Una vez que no encuentren dificultad, que en este campo no se ve que aparezcan, los cardenales serán los que darán su última palabra y luego presentarán el estudio terminado al Papa. Y el Santo Padre definirá la autenticidad del milagro.

-¿Cuándo se reuniría la Comisión de Teólogos?

-Tengo entendido que antes de fin de año habría reunión de cardenales, pero no puedo dar una respuesta segura; a lo mejor, como dijo el postulador, una cosa va detrás de la otra. Pienso que de aquí a un año vamos a tener noticias.

Lo importante es que Crescencia está cumpliendo, hace mucho tiempo, su misión como intercesora de todos los que le ruegan; y también su misión como modelo de vida y de santidad.

-¿Qué significaría para Pergamino contar con una beata?

-Para Pergamino sería algo muy lindo contar con una flor de esta categoría, humilde como es ella. Es una gracia muy particular para la ciudad, sobre todo porque Pergamino la acogió, porque hay una gran devoción hacia ella.

-¿Cómo avanzan las gestiones para construir el santuario de Crescencia, en el barrio Acevedo, a metros de la ex fábrica Wrangler?

-Las gestiones están avanzadas, existe la posibilidad de que ese terreno sea destinado para un futuro santuario de Crescencia. En este momento prácticamente está cedido el espacio de parte del obispo Héctor Cardelli, contando el lugar con el espacio necesario.

Allí habría un espacio grande para el culto y otras dependencias de apoyo, como un lugar para la atención del peregrino, para descanso de los momentos libres, para la atención pastoral, para ofrecer charlas, o sea, para convertirse en un centro de espiritualidad para la sociedad, para la religión y para la Diócesis.

La idea es que sea un lugar donde pueda encontrar todo lo que sea posible como alimento del alma.

“Una gracia muy particular”

-¿Cómo se convive cuando es atravesado tan de cerca por dos hechos religiosos tan profundos como la Virgen de San Nicolás y la venerable Crescencia?

-Se van incorporando los elementos de una manera humana que el tiempo se encarga de integrar, sobre todo hay una gracia del Cielo. No se trata solamente de estar ligado sino cómo responder mejor a la misión que Dios quiere. Y para eso hay una gracia muy particular de Dios que te la va dando día tras día, de manera que uno pueda llevar adelante con los menores errores posibles.

Hoy ya me acostumbré, en el buen sentido de la palabra, por supuesto, a vivir con todo esto, pero me acuerdo de los primeros tiempos cuando apareció la Santísima Virgen; todo era nuevo y cada día que me despertaba de algún modo me agarraba la cabeza porque me encontraba frente a algo totalmente nuevo y desconocido. Después me habitué e integré a mi vida ese acontecimiento. Dios es el único que puede dar una respuesta a esa pregunta, pero cuando El quiere una cosa la quiere en serio, y a todas las personas que tengamos alguna participación directa o indirecta nos da una gracia particular para que podamos llevar adelante su proyecto.

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