Padecen enfermedades respiratorias y le apuntan a un taller de arenado

Cerca de 40 vecinos de El Gaucho presentaron una nota a Inspección General, para que las autoridades intervengan. Uno de ellos tiene que usar barbijo y le diagnosticaron asma bronquial severo.

Esta tarde de jueves las flores tenían color y las hojas se mostraban verdes. Pero no todos los días son así. La mayoría de las veces “la huerta se ve blanca”, contó Reynaldo a 0223 en el patio de su casa del barrio El Gaucho.

Desde ahí se puede ver un conducto plateado que pertenece a una empresa arenadora ubicada en Olazar al 900. Los vecinos de la zona la acusan de ser la responsable de las patologías respiratorias que padece mucha de la gente que vive allí.

Una empresa de este tipo se encargada de la limpieza de distintas superficies a través de la proyección de un determinado material abrasivo a presión. Y su deber es luego hacerse cargo de ese polvillo provocado, por medio de diversas maneras de recolección que incluyen una cámara hermética, una pileta de recuperación u otras estrategias.

Sin embargo, Aníbal, otro de los vecinos de la zona, asegura que él aspira todos los días el polvillo. “Tuvo que ser internado en el Hospital Privado de la Comunidad a causa de una crisis alérgica a razón de dichas emanaciones”, explica una carta presentada al municipio y firmada por más de 40 vecinos que acompañan el reclamo.

 “Asma bronquial severo”, es el diagnóstico que determinó el neumonólogo que firma el certificado que acompaña la carta entregada a la Dirección de Inspección General de la Municipalidad. Son poco más de las 15 de un jueves soleado y Aníbal lleva puesto un barbijo para no respirar ese polvillo, que a simple vista no se ve, aunque el extraño olor que hay en el barrio confirma que algo no está bien.

Otra de las vecinas presentes contó a 0223 que tuvieron dos reuniones con el defensor del Pueblo Walter Rodríguez. Y también “vinieron dos veces distintos inspectores de la Municipalidad”, pero nunca se llegó a una solución porque, según lo que este grupo indicó “cada vez que vienen la empresa deja de trabajar”.

El único cambio que los vecinos notaron fue que el conducto por donde se eliminan los desechos al aire fue alargado. Además, el tramo final fue doblado hacia el costado, “como le dije la última vez al inspector”, sostuvo Aníbal, quien trabajó en una arenadora años atrás.

“Le ruego a usted que inspeccione dicho establecimiento para que cumplan con las reglas de salubridad para su correcto funcionamiento”, concluye la carta que escribió Alba, la esposa de Aníbal.

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