Logró “robarle” seis a su ex socio y ahora adversario, Gianfranco Fini. Y podrían ser más.
El 14 de diciembre il Cavaliere se salvó él y su gobierno por tres votos, logrando una mayoría de 314 diputados. Ayer las cuentas de los tránsfugas del partido de Fini le daban un aumento de seis parlamentarios y hay otros tres o cuatro en camino. “Llegaremos a 325 y con esa mayoría será cómodo evitar las elecciones anticipadas”, señaló el premier. Berlusconi espera también haber ganado autonomía frente a los condicionamientos de su único y díscolo aliado, la Liga Norte de Umberto Bossi.
De golpe el panorama ha cambiado y el primer ministro vuelve, como dicen los italianos, a hacer “la voce grossa”. En el Senado Berlusconi ya contaba con una cómoda mayoría, pero en la última semana, del apenas recién nacido Futuro y Libertad, creado por Fini con disidentes del partido del primer ministro, cuatro senadores se han dado vueltas como panqueques en el aire. Algunos han vuelto directamente a la casa madre, el PDL, que fundaron Berlusconi y Fini en 2008 para ganar arrasadoramente las elecciones de abril de ese año y conquistar la más larga mayoría en la historia del Parlamento italiano.
Otros han elegido el camino intermedio del Grupo de los Responsables, creado especialmente como escalón del oficialismo. Ahí entró el conocido actor y diputado Luca Barbareschi, que se había ido con Fini, cubriendo de pullas y descalificaciones a Berlusconi, para retornar ayer sobre sus pasos. Un verdadero salta-foso, como llaman a los parlamentarios que cambian e intercambian su camiseta política.
El presidente de la República, Giorgio Napolitano, se muestra cada vez más preocupado y en una entrevista a un diario alemán destacó que la lucha entre los partidos “se ha transformado en una guerrilla política” .
Napolitano dijo que Berlusconi podrá defenderse con todas las garantías en el proceso penal que le han iniciado los jueces de Milán por prostituir a una menor, Ruby Robacorazones, de origen marroquí y llamada Karima El-Marough, que en noviembre cumplió 18 años. El premier es también acusado de abuso de poder por haber hecho liberar a Ruby, que estaba presa por robo, mintiendo a los policías con el cuento de que era parienta del presidente egipcio Hosni Mubarak y había que evitar un problema diplomático.
El oxígeno salvador de la docena de parlamentarios tránsfugas del partido de Fini (creado y descalabrado en solo una semana), ha decidido a Berlusconi a atacar frontalmente a la magistratura, a revitalizar un proyecto de ley de inmunidad parlamentaria y a volver a enarbolar el fantasma de la ley mordaza, que había quedado estancada en el pantano de la oposición parlamentaria a los proyectos del gran capo. El primer ministro afirmó ayer que la justicia italiana se ha convertido “en un contrapoder político que va más allá de los principios constitucionales”.
Il Cavaliere apunta muy en alto. Atacó a la Corte Constitucional y dijo que hará cambiar “la composición” del más alto tribunal italiano en la elección de los jueces, pues hoy el organismo está en manos de la izquierda y se dedica a abrogar “leyes justas” que perjudican la inmunidad de Berlusconi en los procesos que lo asedian.
Pero Berlusconi quiere sobre todo reavivar el proyecto de la llamada ley mordaza, que establece severas penas contra los magistrados y los periodistas en la difusión de las interceptaciones telefónicas.
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