Dos delincuentes armados prosiguieron en la tarde de ayer con la ola de robos agravados por el uso de armas que en las últimas horas se han acrecentado a lo largo y ancho de la ciudad.
Los delincuentes actuaron con absoluta impunidad y las víctimas padecieron incontables minutos de tensión hasta que éstos se marcharon del lugar, ascendiendo a un vehículo cuyas características no trascendieron, pero que son prudentemente manejadas tanto por el personal policial de la Seccional Tercera que tomó intervención primeramente, como por la Brigada de Investigaciones.
Buscaban un dinero que no había
Si bien este diario accedió a detalles pormenorizados del caso, se reserva algunos de ellos para preservar a las víctimas y no entorpecer la investigación en trámite. Ocurrió pasadas las 15 de ayer en una casa familiar de la calle Vicente López y Planes al 2.200 del barrio Pueyrredón, residencia de la familia Diaz.
En el lugar se encontraba la dueña de casa, una joven mujer, sus pequeñas mellizas de un año y medio, y la madre. En un momento dado ingresaron abruptamente los dos delincuentes jóvenes y a cara descubierta apuntando con armas de fuego exigían la entrega de una supuesta e importante suma de dinero que, suponían, guardaban en la casa.
Pero se encontraron con la negativa de la dueña de casa que les juraba que no guardaba ni tenía el dinero que ellos pretendían.
Siempre de acuerdo a lo dicho por fuentes policiales, en un momento dado uno de los exhasperados delincuentes amenazó con llevarse a una de las nenas sino aparecía la plata. “Por favor, no tenemos dinero, lleváte lo que quieras, la computadora y lo que encuentres a la vista, pero deja a mis hijas, por favor...” le suplicaba la dueña de casa.
Ante tales circunstancias, optaron entonces por llevarse una notebook y dos teléfonos celulares.
Comieron de la heladera antes de marcharse
Por si fuera poco, una vez que maniataron y encerraron a las mujeres y las pequeñas mellizas en una habitación, los delincuentes se dieron el gusto hasta de sacar comestibles de la heladera y pegarse un atracón. Estaba en eso cuando llegó imprevistamente a la casa una hermana de la dueña de casa, a quién también redujeron, le sacaron su teléfono celular, otros elementos menores, y también la encerraron en una habitación.
Según pudieron recabar los efectivos policiales de la Seccional Tercera que tomaron intervención pasadas las 15:40, los delincuentes huyeron en un automóvil de una determinada marca con un cómplice que también oficiaba de “campana”, de acuerdo a datos que habrían aportado ocasionales testigos.
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