"Del otro lado del árbol", un punto de vista diferente ante el dolor

A nueve meses de haber perdido a Pilar, Paula Kriscautzky tiene en funcionamiento un espacio para que todos los chicos, sanos o enfermos, puedan disfrutar de un rato leyendo cuentos o dibujando, en un parque de la ciudad de La Plata.
Hace aproximadamente una década y en una entrevista para LA CAPITAL, el capitán de Estudiantes de La Plata, Edgardo Fabián Prátola, nos contaba de su lucha a diario contra el cáncer de colon, con el que peleó durante 13 meses. En aquella ocasión, el Ruso remarcó que agradecía a Dios por cada día de su vida en el que al levantarse pudiera ver a sus hijas.

Más cerca en el tiempo, hace sólo unos meses, Oscar Castellucci nos dio otro ejemplo de vida, aunque luchando desde el otro lado. Luego de perder a su hijo Martín en manos de los patovicas de un boliche en Lanús, y lejos de cruzar los brazos y juntar rencor, fundó la Asociación Martín Castellucci y desde ella, se convirtió en el principal impulsor de la Ley de Espectáculos Públicos y del Registro de Patovicas.

Con lo peor de cada una de las historias de vida anteriores, el camino nos cruzó con Paula Kriscautzky, una madre que perdió a su hija de tan solo 5 años, pero que desde su dolor decidió honrarla a través de la creación de un espacio abierto para que todos los chicos puedan hacer lo que a Pilar le gustaba hacer, leer cuentos y hacer dibujos.

Inspirada por Pilar y a través de Facebook, Paula sumó voluntades para realizar el sueño de su hija. Ese sueño, hoy se ve cristalizado en la remodelación de un viejo galpón, en el que hay más de 1.500 libros, muchos juguetes, sillas y mesas donde sentarse a dibujar y que dan forma a la Biblioteca Popular "Del otro lado del árbol".

- ¿Cómo nace este proyecto?

- Yo todavía no puedo creer en el lugar en el que estoy viviendo. Es muy difícil sobrevivir a la pérdida de un hijo. Lo que pasa es que el año pasado cuando nos dieron el diagnóstico de Pilar, que era un diagnóstico muy cerrado y muy malo en donde había poco tiempo, yo decidí armarme de tal manera que no importaba el futuro, sino que sólo había que vivir el día a día, y Pilar con sus 5 años fue la primera que entendió de qué se trataba eso. Y así nos disfrutamos como familia más allá del dolor, más allá de la incertidumbre que había. Y cuando Pili partió el 12 de enero de este año y yo pensé que en ese momento se terminaba todo, me di cuenta de que no, que en ese momento empezaba otra cosa y lo que empezaba era la trascendencia de Pilar.

Pilar nos dejó tanto desde el amor, que yo tenía que transformar toda la angustia y ese dolor infinito, en algo que trascendiera su pequeña vida y contarle a todo el mundo quién era Pilar y había que buscar la manera de hacer eso.

Cuando empiezo a pensar de que manera, tenía que ser con la esencia de ella, con lo que le gustaba. A ella le encantaban los libros, los cuentos, las historias? y a partir de ahí dije hay que armar una biblioteca pero que vaya a las camas de los pibes enfermos y transforme sus realidades de mierda en realidades fantásticas, que es lo que propone la literatura infantil. Y Pilar tenía muchos libros en casa y lo primero que hicimos con los amigos de Pilar, con los amigos del jardín y sus familias, con sus hermanos y con todos los que la amábamos, fue venir al parque debajo de un gran árbol, poner una manta y los libros de Pili en canastos. Se fueron acercando muchos chicos, mucha gente y nosotros nos dimos cuenta de que este era el espacio en donde había que hacer eso que había que contar.

- ¿Y el galpón?

- Acá en el Parque Saavedra había un galpón, que hoy es la casita, un galpón que lo usaban solamente para guardar cosas y dijimos ¿Por qué no transformar esto en un espacio cálido lleno de colores donde estén los libros? con la posibilidad de que todos los chicos puedan venir a disfrutar de este espacio, tanto los chicos enfermos del hospital -el parque se encuentra frente al Hospital de Niños de La Plata- o que estén transitando una situación de vida difícil, como los pibes de las escuelas, como los pibes que vienen a la hamaca y ¿por qué no? se leen un cuento.

- ¿A partir de eso viene la convocatoria?

- Yo largué la convocatoria en facebook y como mágicamente la gente se fue sumando a la propuesta. Algunos trajeron libros que compraron, otros trajeron almohadones, otros trajeron sillitas, otros trajeron lápices y se fue transformando este espacio en un espacio que hoy es muy bello y que sobre todo tiene la calidad y la calidez que se merecen los chicos, que representan mucho a Pilar en su esencia y que a mí me sostiene. Porque yo creo que cuando te pasa algo tan terrible, tenés dos opciones: o te morís o lo transformás en algo que tiene que valer la pena. Y la vida de Pilar tiene que valer la pena y yo acá me puedo dar el lujo de hablar todo el tiempo de ella, vienen los chicos, me preguntan y yo les cuento. Este lugar y nuestros logos dicen "inspirado en Pilar", porque es eso, está inspirado en su valentía, en como luchó los 10 meses que estuvo enferma y le puso alegría y garra, y disfrutó del sol y de sus hermanos y de todo lo que tuvo para disfrutar. Y aunque no se pudo curar, nos dejó un legado que yo voy a cumplir.

- ¿Cuánta gente colabora con tu obra?

- Hay un número de gente fija, que nos llamamos organizadores, pero en realidad hay mucha gente más. Hay un grupo de 60 personas que en lo cotidiano participan del proyecto, pero son miles las personas que se han acercado. Digo miles porque es real. Han venido a traer un libro, a traer un almohadón, hay abuelas que han tejido una manta de colores, el que armó una grulla para que esté colgada del cielito de la casita -hay cientos colgadas del techo de la biblioteca-, esto tiene por un lado todo lo emocional que tiene que ver con la historia de Pilar, y por otro lado el esfuerzo de lo comunitario, o sea del "entre todos" que no es fácil de ver eso. Todo lo que se hizo hasta acá es a partir de voluntades y de gente que se ha acercado y nos acompaña entendiendo que homenajear a la infancia es algo que debería ser cotidiano.

- ¿Mucha gente se acerca desde el haber sufrido una pérdida como la tuya?

- Por lo general, el que viene acá viene desde un lugar muy profundo y está bueno, te cuentan cosas muy profundas. Han venido muchas mamás que han perdido hijos a decirme: "Yo quiero que este libro que era de mi hijo esté acá, en este lugar", imaginate que para mí eso es sumamente fuerte y conmovedor. Y esta es la forma que tengo de sobrevivir. Acá siento como si ella estuviera y en cada persona que viene, que la nombra y que se la ha apropiado como nieta, como sobrina, como hermana, es algo muy fuerte que me ayuda a seguir.

- ¿Cómo sigue todo esto? ¿Cuál es el techo del proyecto?

- Hay varias ideas. Una es que sea un proyecto multiplicador y que se pudieran hacer estas experiencias en otros parques de otros lados. De hecho en Olavarría, en el zoológico, una chica que se interesó en el proyecto arrancó con una biblioteca ahí. Y como otra gente de muchos lados me han escrito, en Neuquén están haciendo una experiencia parecida, quizás con un formato distinto, pero inspirado en esto de homenajear a la infancia. Y como proyecto grande nos gustaría que en este parque funcionara un centro integral de infancia, o sea un lugar en donde no sólo haya una biblioteca, sino que haya un atelier de arte, una bebeteca, un espacio para bebés, estimulación temprana, un espacio de contención para papás que pasan situaciones complicadas con sus hijos? y más porque este parque está en un lugar muy simbólico, frente al hospital -de Niños, Sor María Ludovica- rodeado de escuelas, de chicos, por lo que no sería tan loco pensar en algo así, bien integrador y pensando al chico desde ese lugar.

Con los chicos todos los días

"Nosotros abrimos todos los días, porque todos los días nos visitan escuelas y además está abierto para los chicos que pasan. Los sábados viene gente relacionada con la cultura a hacer solidariamente sus espectáculos de música, de títeres, vienen "cuenteros", "cuentacuentos", "narradores orales", que aquí tienen su espacio para transmitir sus historias. Y han venido desde un Chamán mexicano a contarnos historias de su pueblo, o el narrador español Miguel Fo, hasta abuelos cuentacuentos y dejan su arte en este espacio de todos que es la biblioteca y que funciona como punto de partida para otras cosas", narró Paula.

"Juntas para siempre"

El espacio del parque en donde está la biblioteca, se encuentra invadido por las esculturas de Fernando Rigone, un platense que decidió sacar lo mejor de la madera de los árboles caídos. Aves, cerdos, yacarés y otros animales custodian celosamente el viejo galpón devenido en biblioteca. Pero la más significativa de las obras que Rigone hizo para este emprendimiento, fue tallada precisamente en honor a Pilar y muestra a la niña y a su madre tomadas de la mano jugando en el parque. Esta obra fue realizada luego de que el escultor conociera a la niña por intermedio de su madre, a quien le había llamado la atención la primera escultura que el artista le regaló a la ciudad, una niña bailando ubicada casi en la esquina de 13 y 69.

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