El asesino padece demencia senil y hacía pocos días que había sido dado de alta. Ayer, a primera hora de la mañana, ahorcó a su esposa y luego intentó quitarse la vida tirándose desde el techo de la vivienda que ambos ocupaban. Cuando fueron a rescatarlo, confesó todo.
El caso que le costó la vida a Mosconi, alrededor de las siete y media de la mañana en la casa que compartía junto a su marido, en calle Derqui 180, fue calificado horas más tarde por un miembro de la familia como la crónica de una muerte anunciada.
Es que la mujer, de 78 años y uno menos que su pareja, ya no podía contener los ataques recurrentes de Terrón, quien padecía un cuadro de demencia senil cada vez más avanzado.
El hombre había manifestado signos de desborde en más de una ocasión, pero siempre su compañera lo había llevado a restablecer la calma en el momento puntual en que lo peor parecía a punto de desencadenarse. Como aquella vez, en 2012, en que el septuagenario intentó prender fuego el inmueble o cuando intimidó a Norma de un modo tal que ella no olvidaría jamás aquel episodio.
Sin embargo, para la embestida furiosa de ayer no hubo freno posible. De acuerdo con el testimonio de vecinos, Terrón se habría levantado con uno de sus brotes periódicos y vio en el cuerpo menudo, delgado, de Mosconi al objeto de una ira ingobernable que derivó en la tragedia.
Fuentes policiales señalaron que el hecho se de-sencadenó alrededor de las 7.30, cuando la gente que vive en los alrededores del hogar en cuestión alertó a la Policía de que Terrón estaba amenazando con suicidarse desde la parte superior de la vivienda.
A los pocos minutos, cuando los efectivos de Comisaría Junín Primera arribaron al lugar, Terrón manifestó su deseo de quitarse la vida sentado sobre los cables de electricidad y asegurando que había dado muerte a su mujer.
Desde entonces, los agentes tuvieron que repartirse el trabajo y mientras un grupo se quedó vigilando al anciano tratándolo de convencer para que depusiera su actitud, otro conjunto de uniformados entró a la casa y confirmó lo peor. En la cocina, hallaron a la víctima sin vida y con signos de haber sido estrangulada.
Ya en ese momento, los vecinos del lugar comentaron que Terrón padecía desde hace tiempo un desequilibrio mental que lo llevaba a alejarse de su domicilio teniendo que ser buscado en varias oportunidades por el personal policial.
En horas de la tarde, DEMOCRACIA logró comunicarse con un integrante del círculo íntimo de la pareja y confirmó esas versiones. “Lo que él tiene está diagnosticado como demencia senil, ya había tenido varios episodios de este tipo. Estuvo internado muchas veces, pero lo acomodan un poco mientras lo cubre la mutual y después le dan el alta. Aparte se resistía a tomar la medicación y su particularidad es que tiene mucha fuerza”, relató un familiar en diálogo con este diario.
Raúl Terrón y Norma Mosconi estaban juntos desde hacía 45 años. No tenían hijos en común pero siempre tenían una colaboradora firme en Sandra, la hija de Terrón con una relación anterior. Además, el hombre es tío de Sergio Terrón, el fiscal a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 5 del Departamento Judicial Junín.
“Ella era una señora sana. La afectaban los achaques de la edad, pero era muy lúcida y muy buena. Ella tenía miedo, por eso varias veces lo habían internado a él. Pero vio cómo son las mutuales, cubren por poco tiempo y cuando esa cobertura se termina las clínicas enseguida dan el alta y a otra cosa”, expresó el familiar.
Raúl Terrón fue trasladado a la Comisaría Primera, pero pasado el mediodía lo derivaron al Hospital Interzonal de Agudos “Abraham Piñeyro” a raíz del estado delicado que mostraba a nivel emocional. Desde la seccional de calle Gandini señalaron que el paciente continuará internado “por unos días” porque necesita “estar bajo tratamiento”.
La causa, caratulada “Homicidio agravado por el vínculo” quedó a cargo de la fiscal Silvia Ermácora, de turno en el Departamento Judicial Junín.
Comentá la nota