En el mismo sector que limita los barrios Isidro Quiroga y Argimiro Daniel Moure donde la tarde del jueves 20 de marzo de este año se registró un enfrentamiento armado que acabara con la vida de Roberto Carlos Uribe (22), alias “El chungo”, sobre la calle Cabo Benítez, entre Díaz Vélez y La Plata, ayer encontraron asesinado de un tiro en la cabeza a otro joven de 25 años que no registraba antecedentes penales y se lo conocía como un hombre trabajador que por estos días estaba con boleta médica.
La víctima fue identificada como Ezequiel Hugo Bardón, era oriundo de la localidad chubutense de El Maitén donde había llegado con sus progenitores que residen en un sector del cordón forestal cerca de la Policía Montada.
A eso de las 13:30 de ayer fue a visitarlo su padre, conocido por su apodo de “El zorro” y por organizar festivales de música y algunas que otras jineteadas, además de su pasión por la guitarra y el acordeón.
Su progenitor lo encontró ya sin vida en el suelo, en posición cúbito ventral, cerca de la puerta de acceso de la modesta pero coqueta casa con techo de chapas canaletas de media agua que había levantado tras nivelar un terreno en el cerro que divide la parte alta del Moure con la baja del Isidro Quiroga.
Alertada la policía por el padre de la víctima, serían efectivos de la Seccional Quinta los primeros en llegar al lugar y una vez que constataron el hecho, le dieron intervención a la Brigada de Investigaciones a cargo del comisario Ricardo Cerda, y también se hicieron presentes en el lugar el Fiscal Héctor Iturrioz con otras funcionarias de fiscalía y del Servicio de Asistencia a la Víctima (SAV).
También estuvo presente el titular de la Unidad Regional Comisario mayor José de la Cruz Castillo. Ezequiel Hugo Bardón vivía solo en el lugar, pero se había separado recientemente de su pareja, con la cual tenía dos hijos de corta edad y residía en las cercanías, según se pudo constatar.
Según dejaron trascender las fuentes policiales, en el escenario del crimen no había desorden o signos de violencia. Tampoco encontraron vainas servidas por lo que se presume que utilizaron un revólver para ultimarlo de un disparo en uno de sus parietales, aunque eso lo determinarán los médicos forenses tras la autopsia.
Por la rigidez cadavérica y la sangre coagulada se presume que el deceso databa de entre 10 a 12 horas antes del hallazgo, dejando entrever que el asesinato se produjo en las últimas horas de la noche del miércoles o primeras de la madrugada de ayer jueves.
Ahora los investigadores y el Fiscal Iturrioz tendrán que dar con posibles testigos y retrotraer varias horas su labor a quienes vieron por última vez con vida a la víctima, o si habría tenido algún percance con alguna persona residente en la zona.
Lo concreto y cierto es que se trata del homicidio 27 en lo que va del año y el cuarto en escaso tiempo en el mismo barrio Isidro Quiroga, Aún no termina el año y las frías estadísticas señalan que van camino a emparejarse con las del año 2.013, donde 30 fueron los asesinatos cometidos en la Capital Nacional del petróleo.
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