Sus allegados se reunieron con el fiscal. Luego atacaron la seccional. Hubo balazos de goma y gases lacrimógenos
Todos los familiares y allegados de Luciano Peralta -el hombre que falleció dentro de las Fiscalías el 28 de octubre, momentos antes de que ordenaran su libertad-, están convencidos de que en realidad él no murió por una descompensación sino que se habría tratado de un asesinato a manos de los mismos policías que lo aprehendieron. Guiados por ese reclamo, ayer a la mañana se movilizaron a la puerta de esa sede de Tribunales en la que Peralta murió. La marcha incluyó el corte de la avenida 7 entre 56 y 57, pintadas y el pedido al unísono de “Justicia por Luciano”. Norma Silguero, la madre de Peralta, se entrevistó en ese mismo momento con el fiscal Juan Cruz Condomí Alcorta, que entiende en la causa. “Le di la información que tenía que darle, para que se revea todo lo que nosotros vemos confuso en la causa”, afirmó la mujer a EL DIA. Por ahora Silguero es prudente a la hora de detallar cuáles fueron sus aportes, teniendo en cuenta que la investigación recién empieza. Debido a eso es que la mujer se limitó a aclarar que se trata de “testimonios de distintos testigos”, que apuntalarían la hipótesis de que su hijo fue golpeado salvajemente en la comisaría donde estuvo alojado la noche anterior a su muerte: la Undécima, de Ringuelet. Norma agregó que Condomí Alcorta le prometió “ir a fondo, hasta las últimas consecuencias” en la investigación. “Me dijo que su objetivo es que se sepa la verdad”, aseveró Silguero, que estuvo acompañada por Rosa Bru y Mirna Núñez, dos referentes de la lucha por casos de homicidios cometidos por policías en La Plata. En este marco la mujer se mostró “esperanzada” acerca de que el rumbo de la investigación vire hacia una dirección que cuestione el informe oficial que afirmaba que Peralta falleció por causas naturales al descompensarse. BOMBAS MOLOTOV Y GASES A 30 cuadras de allí, en la comisaría 11ª de Ringuelet, ubicada en 14 y 530, el panorama fue muy distinto algunas horas después. Fue cuando volvieron a congregarse en el frente de esa sede policial algunos familiares y allegados del demorado muerto. Alertada desde la noche anterior, la Policía había dispuesto un vallado perimetral de todas las calles de acceso a la seccional. Hasta ese límite se acercaron unas 20 personas. Algunas de ellas comenzaron a increpar a los policías y a lanzarles piedras y bombas molotov. Los uniformados del GAD e Infantería respondieron con gases lacrimógenos. Pese a la violencia de los enfrentamientos, no se registró ningún herido, aunque uno de los hermanos de Peralta, de 12 años, debió ser llevado al hospital de Gonnet. “Tenía una crisis de nervios y se descompuso”, señaló Norma. Estos incidentes estuvieron emparentados con los ocurridos el martes de la semana pasada, cuando los manifestantes pintaron las paredes de la comisaría e incendiaron gomas. Peralta había sido aprehendido en su casa en la noche del 27 de octubre, por una supuesta denuncia de robo. “Le pegaron por todo el cuerpo. Nadie cree que se haya muerto de un infarto”, había reclamado Tatiana, la hermana de Luciano. Por ahora, la familia de Peralta esperará a “que la Justicia trabaje”, tal como lo anunció Norma.
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