Esta vez la damnificada es Karla Dolz, una joven de 33 años a quien le impidieron el ingreso a un local del Cerro de las Rosas por su edad, aduciendo que ella y sus amigas no encajaban con el perfil del pub. Hoy habrá una marcha contra la discriminación.
Esta vez le tocó a una joven de 33 años, a quien el local Good Bar Pub, ubicado al 5.000 de avenida Rafael Núñez en el Cerro de las Rosas, le negó el ingreso por su edad.
El hecho ocurrió el 5 de septiembre pasado cuando Karla Dolz se dispuso a buscar un lugar donde festejar el cumpleaños de una amiga, madre de un compañero de colegio de su pequeño hijo.
“Envié una consulta para una reserva, me contestaron al otro día pidiéndome los nombres de quienes íbamos y respondí, éramos 12 personas. Pasaron cuatro días sin tener una confirmación hasta que el 10 vuelvo a consultar y me piden que llame directamente la cumpleañera, lo que no es habitual y no se podría hacer si uno quisiera dar una sorpresa, por ejemplo”, contó la joven.
Y, todavía sin entender, agregó: “La respuesta fue que (en Facebook) había muchas personas con el nombre de mi amiga por lo que no podían saber las edades. Les dije que el promedio es de 35 años aclarándoles que por primera vez escuchaba que se necesitaba conocer el aspecto físico para hacer una reserva. Estaba claro que querían ver de qué tipo de mujer se trataba”.
“Me terminaron respondiendo que Good Bar tiene una identidad y que nosotros evidentemente no entramos en esos parámetros. Una respuesta infantil. Y lo que vino fue más grosero pero fui cortés aunque él o ellos no lo sean. Somos mamás y lo único que queríamos era festejar un cumpleaños”, culminó.
El hecho motivó que Karla hiciera una presentación ante el Instituto contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), que intervendrá en el caso. (Ver: “Están violando un derecho constitucional”).
“No me importa que no me hayan tomado la reserva, sí me parece mal que una persona pueda tratar así a la gente”, se lamentó y dejó en claro que su objetivo es “generar conciencia ciudadana porque nos callamos un montón de cosas todos los días, aguantamos, y la única forma de cambiar esa mentalidad es involucrándonos para revertir lo que no hace bien”.
Diversión, pero no para todos
El caso de Karla Dolz sale a la luz a pocos días de que Paola Pedraza, de 26 años, denunciara que se le impidió el ingreso al boliche Minns de Nueva Córdoba por “ser renga y llevar bastón”. Éste, a su vez, se conoció después de otro ocurrido el 1 de setiembre a la madrugada en Hipólyto, donde los guardias no permitieron la entrada de una joven que padece el síndrome de Prader Willi, una enfermedad congénita que causa obesidad y otras alteraciones físicas y psíquicas.
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