Menos del 20 por ciento de aspirantes aprobó los diagnósticos de Informática y Agronomía para el ingreso 2014. Las ciencias exactas, la gran ”dificultad” de los chicos que salen del secundario
Las pruebas fueron tomadas para medir los saberes de los aspirantes, luego de realizar un curso nivelador en distintas materias. En este sentido, la preocupación es doble: por un lado, el abismo existente entre el Secundario y la Universidad, y por el otro, la dificultad de los chicos para incorporar conocimientos ligados al razonamiento lógico.
Otro problema que surge de estos datos es que tanto Ciencias Agrarias como Informática son dos de las Unidades Académicas en las que, desde la UNLP, se intentó fomentar la inscripción de alumnos, teniendo en cuenta las necesidades de desarrollo del país. Al poco interés que despiertan estas carreras (producto de la poca información que reciben en el colegio) se suma la decepción, entre los que se animaron a anotarse, de fallar sin siquiera haber empezado.
La brecha en expansión
En Informática los exámenes fueron tres: en el módulo de Problemas y Algoritmos, un reducido grupo de cuatro alumnos (el 14%) salió airoso, mientras que 24 compañeros desaprobaron. En tanto, en Ingeniería Computacional, el resultado fue de tres aprobados entre de 30 chicos (10%). En Matemática, la historia fue la misma: 8 de 30 pasaron la prueba.
El panorama en Agronomía también fue desolador: el examen de fisicomatemática fue aprobado por ocho alumnos de un total de 38: un 26 %. “La brecha cada vez se amplía más entre la formación media y la Universidad. Lo que hay que pensar en serio es qué se hace con el colegio secundario, porque este sistema no da para más”, señaló a Hoy el Dr. Ángel Tello, docente y ex vicepresidente de la UNLP, quien aclaró que “en las pruebas de nivelación se exigen cosas que se deberían ver en las escuelas secundarias y suelen bastante básicas, con algún nivel mínimo de complejidad. Es grave el hecho e que los chicos hayan aprobado en una proporción tan baja” agregó.
Indiferencia política
El gran agujero negro de la ecuación nacional: qué pasa entre el colegio y la facultad. “La falta de articulación que hay entre el nivel medio y la Universidad, es una falla en el diseño de la política estratégica del sistema educativo en general” dijo a Hoy el asesor pedagógico Ernesto Marcellini, quien destacó que para llevar a cabo esta articulación, hay una solución: la decisión política para diseñar estrategias necesarias, algo que no parece tener espacio en el gobierno actual, donde las fallas educativas se niegan o excusan.
“Cuando el sistema medio va por un lado y la Universidad va por otro, no hay igualdad de oportunidades” aseguró el pedagogo, quien al respecto de los bochazos en áreas de matemática, agregó que “el desarrollo del pensamiento lógico y la resolución de problemas se mide a través de las ciencias exactas. Esto, en la secundaria, no está adecuado a lo que la Universidad pide”
EN FOCO
Hay que nivelar para arriba
Los últimos diez años fueron una década perdida en materia educativa. El kirchnerismo no hizo absolutamente nada para mejorar el nivel de los chicos en el secundario y promovió que la cultura vaya en picada. Cabe recordar que en el reciente informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) - “ninguneado” por los K- Argentina continúa retrocediendo en la calidad educativa, tanto en ciencias exactas como en comprensión de texto.
Estos desastrosos resultados se evidencian, año tras año, en el ingreso a la Universidad, donde la mayoría de los chicos que provienen de la secundaria fracasa sistemáticamente por su deficiente formación.
Es una mentira decir que la educación superior, en las universidades públicas, es gratuita. La realidad es que se sostiene con los impuestos que paga el conjunto de la ciudadanía, incluidos los sectores mas postergados con el 21% de IVA que abonan cada vez que compran un paquete de fideos y que no tienen la más remota posibilidad de pasar cerca de una facultad.
Asimismo, desde el propio gobierno K, poco se hace para promover las carreras estratégicas, como las ingenierías y las ciencias duras, y para esconder este fracaso se difunde la idea del ingreso irrestricto, principalmente en carreras sociales y humanísticas. Es más que una falacia. De hecho, actualmente, solamente se reciben en tiempo y forma uno de cada cuatro ingresantes.
Es indispensable atacar los problemas de raíz, nivelando para arriba, para que la Argentina vuelva a tener la calidad educativa que la distinguió, durante décadas, en América Latina y que permitía que casi todos los que egresaban de la secundaria no quedaran a mitad de camino cuando ingresaban en la Universidad.
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