Este número de víctimas se sumaría a las 175 personas muertas desde el lunes.
El barrio Cubango, en Niteroi, había sido construido sobre un antiguo vertedero, donde entre la noche del miércoles y la madrugada de ayer, un desprendimiento de toneladas de tierra y basuras del Morro do Bumba destruyó 60 casas, según cálculos de las autoridades. Además de las viviendas, en el lugar había una guardería de niños, un bar y una pizzería
Como no hay un registro oficial de las viviendas construidas en las laderas de los cerros, las autoridades basan sus cálculos en las informaciones de vecinos y así fue que el comandante de los bomberos, coronel Pedro Machado, llegó a la conclusión de que unas 200 personas pudieron haber quedado sepultadas bajo tierra y basura.
Casi 200 efectivos de bomberos y rescatistas de la Fuerza Nacional de Seguridad trabajaban ayer desde las primeras horas de la madrugada en búsqueda de víctimas. Hasta el momento, se encontraron diez cadáveres, mientras que 53 personas fueron rescatadas con vida, de las cuales 21 tuvieron que ser hospitalizadas.
Niteroi (separada de Río de Janeiro por la boca de la bahía de Guanabara) ha sido la ciudad más castigada por los aludes producidos por el temporal de lluvias de esta semana, el peor en 30 años.
Las lluvias, aunque han disminuido, todavía castigan de manera intermitente algunas zonas de Río y municipios vecinos.
Un portavoz de la alcaldía de Niteroi dijo que no disponen de números precisos sobre las personas desaparecidas en el Morro do Bumba, mientras que la secretaria de Medio Ambiente del estado de Río, Marilene Ramos, dijo que la cifra de sepultados no debe ser tan alta como calculan los bomberos.
"Muchos habitantes dejaron la zona después del primer deslizamiento, el lunes", dijo.
En el caso del Morro do Bumba, el terreno sobre el que se construyeron las viviendas es más inestable que cualquier otra ladera porque, según las autoridades, entre 1970 y 1986 el lugar fue usado como vertedero de basuras, con lo cual la capacidad del suelo de absorber el agua de lluvia es menor.
Hace más de veinte años un alcalde mandó clausurar el vertedero, pero nadie impidió la urbanización de esa zona considerada de riesgo donde ahora se ha presentado la tragedia.
Ante la emergencia que vive desde el lunes el área metropolitana de Río de Janeiro, el gobernador Sergio Cabral y el alcalde Eduardo Paes, que ayer decretó el estado de calamidad, han reiterado sus llamados a la población para que abandone las zonas propensas a deslizamientos, pero la gente alega que no se les ofrecen alternativas. Brasilia anunció que ha liberado US$ 112 millones para atender la situación de emergencia y que enviará ayuda humanitaria a los casi 75.000 damnificados.
Sabrina de Jesús, de 26 años, estaba en su casa de Niteroi cuando el morro se vino abajo. Logró salvar a su hijo más chico pero tuvo que ver cómo la tierra se tragaba al mayor de seis. En shock, y la mirada perdida, la mujer permanecía ayer bajo una carpa de Defensa Civil. "Sinceramente, no tengo esperanzas. Doce horas bajo tierra, es demasiado" tiempo, dijo a la AFP, con los ojos llenos de lágrimas.
Comentá la nota