Clima de tensión en Villa Angélica por la toma de 8 hectáreas de tierras sin alambrar. Unas 100 personas permanecían asentadas anoche tras haber llegado en horas del mediodía de ayer.
No hubo acuerdo con las autoridades municipales. “Hasta que los dueños no prueben que son dueños de las tierras y venga el desalojo, no vamos a irnos”, dijeron los asentados. Cuando se invierte el hecho de ser propietario. El argumento de que el descampado ha sido durante años un lugar abandonado, foco de todo tipo de alimañas, basura y hechos delictales (desarmadero de autos, robos a mano armada y violaciones varias) se da en toda toma de terrenos. Ayer se lo escuchó en el centro de las 8 hectáreas que comprenden las calles Pilar, Parravicini, Ameghino y Thevenet, a tres cuadras del corsódromo varelense. Los dueños de la tierra, un matrimonio de japoneses, viven en su quinta que da a Thevenet. Dicen contar con la documentación que acredita sutitularidad, pero ahora deben probarlo pues los asentados no se habrán de ir hasta tanto se demuestre la titularidad del inmueble. En horas del mediodía de ayer un grupo de personas avanzó sobre las tierras que dan a los fondos de la Escuela 40 (nueva) de Villa Angélica. Allí hay una cancha de fútbol y altos matorrales. Sin alambrado a la vista, cuando la ordenanza de cercos y veredas asi lo estipula, las tierras desde siempre han estado en esas condiciones, dicen los asentados que se identifican como vecinos del barrio. Ya es un clásico en Varela el hecho de tomar tierras. En cada conflicto hay voceros, pero pocas veces se conocen los organizadores. “Acá vinieron los políticos pero no vino el abogado del dueño. Si esto tiene dueño el dueño tiene que tener abogado. Nosotros queremos ver los papeles. Nos muestran los papeles y nos vamos”, dijo la joven rubia vestida de negro ayer ante Varela al Día, cuando todos hablaban a la vez. Un rato antes funcionarios municipales se habían retirado sin llegar a un acuerdo, ante la negativa de los asentados en retirarse. Una señora interrumpió la posición de la joven, para decir: “Queremos facilidades para comprar los terrenos, porque podemos armar una cooperativa” Analía Coronel es vecina de la zona. Dice que tiene a sus hijos grandes y que ella piensa en quienes no tienen nada. Admite ante este diario haber sido un poco la organizadora pero de buena voluntad, aclara. “No vamos a quedar acá hasta que el dueño pruebe que es el dueño y si hay orden de desalojo nos vamos a ir”, dice la mujer, quien confieza haber hablado con otros vecinos el sábado pasado para tomar la tierra. “Este fue un basural siempre. Ahora que vinimos a tomar esta tierra aparece la Municipalidad de Florencio Varela para limpiar con las máquinas. Nos cansamos de pedir limpieza, pero no nos escuchan. Y ahora vienen a hablar de la tierra privada. ¿Por qué no obligan a los dueños a cerrar el terreno como corresponde?”, se preguntó Mónica. En el caso intervino la Comisaría Tercera con su comisario a la cabeza. Se hicieron presentes funcionarios de segunda línea. Anunciaron que en el dia de hoy se habrá de realizar un encuentro en la comuna entre los dueños de la tierra y las autoridades. Se le dio intervención al fiscal de turno que habrá de cotejar la documentación que acredita la titularidad de quienes dicen ser propietarios. Luego podría ordenarse el desalojo de las tierras ocupadas. Claro que como todo podría demandar algún tiempo de significancia. Los asentados no delimitaron la tierra, como en otras tomas. Simplemente han hecho un asentamiento pacífico. Puede que hoy los dueños de las 8 hactáreas se comprometan a alambrar el amplio descampado. Si asi fuera quedarían los okupas en su interior y a lo mejor reclamen que la tierra quede como estaba, porque siendo un campo sin alambres es un descampado y toda tierra en estas condiciones no tiene argumento de defensa para ser tomada.
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