Le sucedió al clínico que estaba de guardia. Un hombre lo enfrentó después de quejarse porque tardaban en atenderlo
La exasperación, la falta de paciencia y los malos modales se suelen traducir en actitudes violentas. En los últimos años el personal de los centros de salud quedó a merced de esa clase de tratos de los pacientes, en una tendencia que parece intermitente pero que nunca se detuvo. La clínica Mater Dei, de 45 entre 13 y 14, fue el escenario de un nuevo caso. Emilio Zorzi (33), el clínico que estaba de guardia ayer a la mañana, iba y venía desde su consultorio y la terapia intensiva, en donde a media mañana había ingresado una paciente grave. En un tramo intenso de trabajo, el médico se detuvo un minuto: necesitaba ir al baño. Antes de regresar de nuevo a su lugar, escuchó que en la sala de espera de la guardia alguien discutía a los gritos con una secretaria que lo atendió en la recepción. Por lo visto, pretendía una atención inmediata. “¡Está pelotudeando!”, se quejó un hombre de unos 50 años, y al que aparentemente “lo habían visto nervioso desde un comienzo y hasta tomándose una cerveza en la vereda de la clínica”, contaron en el lugar. Emilio oyó la protesta y quiso saber si de verdad se referían a él. Le señalaron quién era y se le paró adelante: “Le pregunté si él había dicho eso, para explicarle que estaba en una urgencia y no tomando mate”, relató el doctor en diálogo con este medio. Y el paciente ni se retractó: - Sí, ¿por qué? ¿Qué te pasa? - Bueno, retírese porque no lo voy a atender - Y sí, si sos una m... - ¿Cómo me dijiste? Y lo repitió. El médico se sintió ofendido, cambió el tono y volvió a echarlo. La respuesta del hombre fue un empujón, parecido a una invitación a pelear. “Toda la gente que estaba ahí salió a defenderme porque vieron que estaba haciendo mi trabajo. Esos testigos se encargaron de separar a los dos y se aseguraron de que al paciente lo hicieran salir por donde entró. La violencia en hospitales y salitas de barrio es una tendencia que afecta a médicos y enfermeros de la Región y el conurbano. Sólo para tomar el caso platense, uno de los episodios violentos recientes fue el mes pasado en el Policlínico. Un internado le pegó una trompada en la cara a un enfermero. El caso motivó una medida de fuerza, pero muchos otros apenas trascienden. Uno de ellos fue el de Emilio, que después de ser insultado tuvo que seguir con su guardia, volver a su consultorio y llamar al próximo paciente.
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