Huracán perdió la semi del TNA con San Martín pero tendrá otra chance.
Lo que se vio el sábado por la noche en el “Viglione” fue un sinónimo de la entrega, el sacrificio y el carácter que tiene Huracán como equipo cuando se propone cosas importantes. San Martín lo ganaba por una diferencia de 22 puntos al término del primer tiempo y la historia parecía liquidada. Pero el “Globo”, el de los milagros, salió al segundo segmento decidido a enorgullecer el deporte de Trelew con una remontada y una demostración de básquet que acarició el filo de la hazaña.
El trámite se complicó desde el inicio del juego. San Martín encontró una enorme efectividad en sus lanzamientos de campo y rápidamente obtuvo ventajas en el tanteador. Huracán se vio algo desdibujado, frío, con pelotas que parecían no querer entrar al aro, algo que se vio expresado en un parcial de 2-11 a favor de los correntinos. Un triple de Sahdi y otro de González pusieron al “Globo” al pie del cañón, pero “Pato” Rodríguez respondió con otro bombazo y cerró el cuarto 10-20.
Ya la diferencia era notoria. Los roles parecían haberse invertido de acuerdo a lo vivido el jueves pasado, porque todo lo que había hecho bien Huracán aquel día era ahora la virtud de un San Martín que no dio lugar a indultos.
Muchas pérdidas de pelota e infracciones le dieron al “Santo” una luz de ventaja para dilatar su diferencia a 20. Tras un parcial de muy bajo goleo (2-2 en 5 minutos), San Martín despertó y arroyó en cancha con una impecable labor de Rodríguez y Oprandi. El cuarto terminó 19-41.
Lo que vino después fue un verdadero espectáculo de sábado por la noche. Huracán salió a comerse la cancha, a presionar en todo el rectángulo y asfixiar la salida. La entrega, el desgaste, dos triples de Pineda y uno de González fueron el puntapié inicial para que el “Globo” comenzara una remontada memorable que redujo la diferencia de 22 puntos a 4 en apenas unos minutos.
Las tribunas se venían abajo, pero ya sobre el final Huracán no pudo sostener el ritmo frenético del tercer cuarto. Si bien la diferencia llegó a ser de 3 en un instante, los de casa sufrieron el desgaste de la presión, la pelota que otra vez no quería entrar, pero sobre todo la fatiga inexorable de los partidos acarreados.
A pesar de todo, Huracán y su gente pueden estar orgullosos de lo que ha logrado este equipo, que tiene un corazón tan grande que no le cabe en el pecho. La batalla por la conquista del ascenso sigue en marcha. El punto de mira está puesto en el día viernes, cuando visite a Quilmes por el primer juego del repechaje.
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