Por la lluvia, el calor y la disminución de controles en las granjas avícolas, los insectos volvieron a apestar la ciudad serrana.
Controles relajados. "El problema ahora es que se relajaron en los controles", aseguró a Día a Día Rubén Borsotto, de barrio Belavista, uno de los más afectados junto a Nuevo Río Ceballos, Los Vascos y Parque Luján, entre otros.
"En esta zona, el día de Navidad realmente la pasamos muy mal. Luego de un día de extremo calor, en el que el sol pegó duro sobre las casas, no se podían abrir ventanas ni puertas. Ni hablar de comer en el patio", apuntó Borsotto.
En las redes sociales, historias como la de esta familia se repiten por doquier... y también los reclamos para buscar soluciones. "Pidamos que dos vecinos puedan ir a los controles y que eso quede en la ordenanza... Que nos vengan a coimear a nosotros a ver a dónde los mandamos", dijo Diego Freytes uno de los damnificados.
Según resaltan los vecinos, el inconveniente no es sólo la molestia que ocasionan los insectos, sino el peligro higiénico que representa como vector transmisor de enfermedades. "Le doy de comer a mi bebé y el plato se llena de moscas", dijo otro de los afectados. "Dada la gravedad por la invasión de insectos, el fenómeno podría incluso afectar a establecimientos turísticos", señalan los vecinos perjudicados.
Expectativa por respuestas. Por el momento, los vecinos damnificados están contactándose vía Facebook a través del grupo "Moscas Río Ceballos", para organizar acciones conjuntas. No obstante, no descartan en los próximos días reunirse y concretar alguna protesta frente a la intendencia del municipio de Río Ceballos. Incluso, planean cortes de ruta en el ingreso a la localidad, si es que desde el municipio no se ofrece alguna respuesta.
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